M. SUÁREZ
Futuros vecinos del área residencial de Roces se reunían ayer en la sede vecinal de la parroquia para constituirse formalmente como plataforma. A través de este soporte reivindicativo unirán sus fuerzas frente a la modificación que permite construir cuatro torres de 26 plantas donde inicialmente estaban previstos dos edificios de 10 alturas y con forma de arco.
En la reunión de ayer, se sentaron las bases de la plataforma y los asistentes decidieron ya cuáles iban a ser sus medidas de protesta. La primera: «Presentaremos un recurso de reposición contra la aprobación de este cambio de diseño», publicada en el «Boletín Oficial del Principado» el pasado 29 de agosto. El colectivo, que lleva por nombre Roces Residencial Sostenible, también está decidido a denunciar su problema ante la Comisión Europea, alegando «especulación y alturas indebidas para una zona rural como ésta».
En el área de Roces, que se encuentra todavía en proceso de construcción, están previstas unas 3.700 viviendas, en su mayoría sujetas a protección. Las torres objeto de polémica acogerán buena parte de los pisos que sí se podrán vender a precio libre. Las empresas que las promueven alegan problemas de sombras para solicitar un cambio en el diseño original de este nuevo barrio que se está levantando al otro lado de la Ronda Sur.
Los vecinos que han comprado vivienda en la zona dicen sentirse engañados y advierten de una devaluación de los edificios situados en el entorno inmediato a las torres, que marcarán la entrada y la salida del área de Roces. Algunos, incluso, están pensando en demandar a sus promotoras «por daños y perjuicios», ya que «siguen enseñando el diseño original».
La de ayer es la segunda reunión en ocho días que realizan los futuros vecinos de Roces. Con un cartel de «Torres no» se preparan para llevar a término una iniciativa que nació en internet. Arriba, la reunión.