A. RUBIERA
El Colegio de Educación Especial de Castiello ha iniciado el curso con novedades importantes para los alumnos y sus familias. Sobre todo para la veintena de escolares matriculados con trastornos del espectro autista. Para ellos el centro ha podido concluir el proyecto que se inició tímidamente el pasado curso y que ahora se ha materializado en la creación de siete aulas especiales, distribuidas en tres aulas en Infantil (ciclo al que este año se han incorporado cuatro alumnos autistas), dos en el primer nivel de Educación Básica Obligatoria (EBO) y otras dos en el segundo nivel.
En total, el centro tiene matriculados este año 72 alumnos, desde los 3 a los 21 años, de los cuales 23 tienen trastornos del espectro autista. Ese diagnóstico incluye alteración cualitativa de la interacción social, de la comunicación y patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados.
«Disponer de aulas específicas para estos alumnos es un logro porque supone que podamos atenderles como realmente es conveniente, porque son las aulas en las que ellos funcionan mejor y en las que más desarrollan sus capacidades sociales, comunicativas y de comportamiento», explica Alma González, especialista en Audición y Lenguaje (AL) y una de las integrantes del equipo que trabaja singularmente con estos alumnos. Ese equipo, que cuenta con el asesoramiento de Lidia Hevia, una de las grandes expertas de la Consejería en atención al alumnado autista, lo componen siete maestras de Pedagogía Terapéutica, tres de AL, cuatro auxiliares educativos, dos de Educación Física, un maestro de Música y un profesor de Religión.
El hecho de disponer de las nuevas aulas para los trastornos de espectro autista permite a los profesionales «llevar a cabo una metodología muy específica, basada en apoyos visuales que faciliten la comunicación, con entornos y tiempos muy estructurados, lo que les ayuda a saber en todo momento qué van a hacer, cuándo, dónde, qué viene después, con quién les toca estar... se trata de que lleven a cabo aprendizajes significativos y funcionales en contextos naturales y con actividades acordes a sus características y sus posibilidades», expone Alma González.
Lo importante para los profesionales de Castiello es que, además del beneficio específico que se logra con alumnos autistas «de estas aulas y estas metodologías, se pueden beneficiar todos los alumnos del centro, y eso es muy bueno», explican.