M. SUÁREZ
La nueva ordenanza municipal sobre terrazas incluirá un régimen sancionador «lo suficientemente disuasorio» como para que no se vulnere. En esa línea, el concejal de Promoción Económica, José María Pérez, adelantaba ayer que «vamos a endurecer» los períodos de suspensión de licencias y las multas económicas.
Según la normativa vigente, los hosteleros que pongan terraza sin autorización del Ayuntamiento corren el riesgo de quedarse dos años sin posibilidad de este servicio. La ordenanza que actualmente está en fase de borrador elevará a tres años ese plazo de inhabilitación. En el caso de que sí tengan permiso, pero incumplan alguna de las exigencias municipales, la sanción pasará de uno a dos años.
Las infracciones más graves también llevarán consigo penalizaciones económicas. Las multas que se plantea imponer el Ayuntamiento van desde los 6.000 a los 12.000 euros; horquilla que toma como referencia las cantidades máximas establecidas en la ley de Espectáculos Públicos y la ordenanza municipal de ruidos. Con este adelanto de datos e intenciones, Pérez contestaba a una de las principales preocupaciones del movimiento vecinal: la de «¿cómo se va a corregir al infractor?».
El concejal de Promoción Económica se reunió ayer con la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Gijón (FAV), Teresa Prada, para explicarle de primera mano los cambios que se van a llevar a cabo en la normativa que regula el funcionamiento de las terrazas. Prada pidió que «se nos tenga informados», al tiempo que llamaba la atención sobre la necesidad de garantizar la limpieza de las calles y «conciliar la actividad económica de los locales con el descanso de los vecinos».
Dos cuestiones «importantes» si se tiene en cuenta que la nueva ordenanza permitirá la instalación de terrazas durante todo el año. «Los viernes, sábados y vísperas de fiesta podrán estar abiertas hasta la 1 de la madrugada. El resto de la semana, tendrán que cerrar a las 12 de la noche», informó ayer José María Pérez. «Además, hay ciertos períodos como la semana grande que tendrán una regulación horaria específica», precisó el edil socialista.
En la reunión de ayer, también participaron Florencio Martín y Gabriel Murillo, miembros de la ejecutiva de la FAV; y el director de la Sociedad Mixta de Turismo, Joaquín Miranda. El Ayuntamiento quiere escuchar a los colectivos que puedan verse afectados por la actividad de las terrazas antes de decir su última palabra al respecto. Así lo hizo con los hosteleros, los comerciantes y, ayer, con los vecinos. El siguiente colectivo será el de las personas con discapacidad.