C. JIMÉNEZ
Caras nuevas y, sobre todo, mucha incertidumbre. El arranque del nuevo curso académico en el campus gijonés llegó marcado por las dudas de alumnado ante la próxima adaptación al Espacio Europeo de la Educación Superior (EEES) -que aunque no llegará de forma oficial hasta el próximo año, sí se empieza a notar en las instalaciones y metodología de trabajo de los centros- y el temor de unos pocos ante la nueva etapa universitaria que ayer iniciaban. «Vosotros sois los últimos de un sistema universitario, pero vuestro título tendrá toda la validez del mundo a efectos laborales y de oposiciones», señaló el director de la Escuela Universitaria Jovellanos, Rafael Pérez Lorenzo, ante la última generación de estudiantes antes de la adaptación al denominado proceso Bolonia.
Éste será el último año con docencia para las asignaturas de primer curso tanto en la Escuela Jovellanos como en Peritos, en la Politécnica y en Informática. No obstante, los equipos directivos se empeñaron en convencer a los nuevos estudiantes de que gozarán de todas las oportunidades para sacar adelante sus estudios. «Tendréis otros tres años con exámenes para poder aprobar las asignaturas de primero, siempre que este año os hayáis matriculado de todas las materias», informó el director de la Politécnica, Hilario López, ante la última promoción de industriales antes de Bolonia. El equipo directivo estuvo arropado en este simbólico acto por la vicerrectora de Estudiantes, Susana López Ares.
Para Joaquín Mateos, director de Peritos, el principal reto del nuevo curso es precisamente acompasar la docencia según el sistema vigente a la nueva metodología que regirá a partir del próximo año para todas las carreras técnicas del campus. En este centro ya se han adelantado equipando aulas con nuevos equipos informáticos y reordenando espacios para facilitar el trabajo en grupo de los alumnos, con algunas zonas comunes que previsiblemente cambiarán de ubicación. Es el caso de la biblioteca, la sala de lectura o incluso los despachos de dirección, pero también se ganarán nuevas aulas para habilitar un comedor -con microondas- exclusivo para estudiantes.
En la Politécnica también están volcados en esta tarea y han mejorado sus instalaciones con nuevas zonas con conexión wi-fi para estudiantes. «La conectividad es fundamental», defendió el director. Para los nuevos alumnos, López aconsejó «sacrificio y respeto», las dos claves, a su juicio, para completar los estudios con éxito. «No hace falta ser un genio para terminar una ingeniería», recalcó. Una idea que refrendó la vicerrectora de Estudiantes antes de animar a los estudiantes a diseñar su futuro «desde el primer día». En ese proceso, Rafael Pérez recomendó acudir a la oportunidad de las becas «Erasmus» y las prácticas en empresas como «una de las mejores experiencias de la vida de estudiante», además del conocimiento de idiomas para no perder el tren de un futuro «bilingüe o trilingüe», subrayó.
«Ser universitario significa ser crítico y planificar tus propias actividades, además de participar en grupos de trabajo. Es, en definitiva, el paso a la vida adulta en la que vosotros mismos tomáis las riendas de vuestro futuro», agregó el director de la Escuela Jovellanos. Más de un millar de nuevos estudiantes de las escuelas del campus asumieron ayer este cometido.
C. J.
No habrá mayores problemas para los estudiantes que deseen dar el salto a los nuevos planes de estudio.
Los docentes del campus se afanaron en informar a los alumnos de nuevo ingreso de la posibilidad de cambiar de plan una vez que comiencen a impartirse los nuevos grados adaptados al Espacio Europeo de la Educación Superior. «El sistema de cambio ya está diseñado», anunció Rafael Pérez Lorenzo, director de la Escuela «Jovellanos».
A falta de que el equipo de gobierno universitario dé luz verde de manera definitiva a los títulos de grado y máster diseñados desde el campus gijonés, el mensaje de los centros es que el proceso de adaptación «va según lo previsto».
Arranca ya el último curso antes de Bolonia.