A. RUBIERA
Tres jefes de obra de dos empresas de montajes y un ingeniero de Aceralia se enfrentan a dos años y medio de prisión -cada uno- por el grave accidente laboral sufrido hace cuatro años por un trabajador de una subcontrata en las instalaciones gijonesas de la empresa siderúrgica. El accidente afectó a Fernando G. G., 44 años, con categoría profesional de electricista, quien sufrió amputación de una pierna y quedó con secuelas en la otra extremidad.
Ahora la Fiscalía solicita la apertura del juicio oral al Juzgado de lo penal y para ello ha formulado acusación contra los cuatro imputados. Para todos pide un año y tres meses de prisión por un delito de lesiones definido, y otro año y tres meses más de cárcel, con multa de diez meses a razón de 20 euros la cuota diaria. También se especifica que en concepto de responsabilidad civil los acusados deberán indemnizar de manera directa al trabajador lesionado con 409.295 euros.
Según las conclusiones de la fiscal Silvia Albert en torno al accidente ocurrido en la factoría gijonesa, Aceralia adjudicó en 2004 a la empresa Aprovechamientos Férricos Asturianos el desmontaje y desguace de la coladora de lingotes en fosas de arrabio de la empresa. Para la ejecución de esos trabajos Aprovechamientos Férricos subcontrató, a su vez, a la empresa Nervión Montajes y Mantenimientos, pero una vez concertada la obra «no consta que se hubiera celebrado por las empresas ejecutantes, ni por la promotora principal, reunión conjunta para la ejecución de la obra, ni que se llevaran a cabo funciones efectivas de coordinación entre los trabajadores de las empresas contratista y subcontratista», dice la fiscal.
Esa descoordinación sería la que habría provocado que el día 25 de enero de 2005, el trabajador Fernando G. G. y otro compañero, ambos de la plantilla de Nervión Montajes estuvieran realizando «labores de estrobado sobre una estructura de la coladora de lingotes», función que según apunta la fiscal no era propia de la categoría profesional del lesionado. Lo hacían, dice el informe, «a la vez que otros dos operarios de la contrata cortaban con un soplete las cadenas de la lingotera sobre la que se encontraban los anteriores».
La fiscalía sostiene que, dada su incompatibilidad, ambas operaciones deberían haber sido coordinadas por los jefes de obra de las empresas implicadas, pero no consta que así fuera. Como consecuencia de ello, al terminar el corte de las cadenas la estructura sobre la que estaban Fernando G. G. y su compañero se movió, «arrastrando a los dos trabajadores, pudiendo saltar a tiempo sólo uno de ellos, quedando el otro atrapado por la estructura».
La consecuencia fue muy grave. Fernando G. G. sufrió amputación de la pierna derecha -estuvo 119 días hospitalizado y necesitó un total de 492 días para la curación- y también otras secuelas: limitación de la movilidad en el tobillo izquierdo con dolor, deformidad en dicho pie, artrosis postraumática en la rodilla izquierda y depresión postraumática leve. La Consejería de Bienestar le reconoció el pasado año una minusvalía del 70%. La fiscalía considera que el ingeniero de Aceralia responsable de la obra, H. C. G., «se desentendió de la presencia efectiva de un coordinador en la ejecución de la obra», al considerar que esas funciones estaban delegadas en el contratista de Aprovechamientos Férricos. El representante legal y jefe de obra de esta firma, F. S. G., «tampoco vigiló ni exigió la presencia efectiva de un coordinador de la obra, delegando a su vez en J. M. V. V., técnico de prevención y que también desarrollaba funciones de gruísta como trabajador de la empresa». El cuarto imputado es M. A. A. G., jefe de equipo de Nervión Montajes y Mantenimientos.