C. J.
En los primeros 30 días de gestión en el Colegio Ursulinas de Gijón, la empresa privada Alter Vía celebra haber cubierto el cien por cien de las plazas de Infantil, las vacantes pendientes en los niveles educativos intermedios y, además, haber logrado un incremento de matrículas en Bachillerato, un ciclo sin concertación, que suma este curso 118 alumnos. Como aval de confianza para esta nueva etapa señalan que se mantiene la plantilla de 73 docentes y los proveedores habituales del centro. «Nuestro objetivo es ofrecer una educación en calidad y en valores», resumió José Luis García Olaskoaga, consejero delegado de Alter Vía. Su proyecto educativo se basa en tres pilares. Por un lado, el fomento del multilingüismo, llevándolo a la obtención de la titulación oficial mediante acuerdos con el British Council y con Alliance Française. Además se proponen dar un impulso fuerte a la implantación de las nuevas tecnologías para la formación del alumnado y como medio de relación con las familias en el camino hacia un centro sin papeles. La tercera clave es la orientación del alumnado hacia el «plan Bolonia», optimizando los resultados de la prueba de acceso a la Universidad y orientando a los estudiantes al nuevo sistema de formación tutorial, confirmó Olaskoaga.
Las primeras acciones referidas al plan de implantación de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) en las aulas ya están en marcha. Han comenzado con la dotación de cañones de proyección, ordenadores y pizarras digitales. Y para tranquilizar al equipo docente, el consejero delegado de Alter Vía añade: «No habrá orientación, ni metodológica ni ideológica distinta, la libertad de cátedra es absoluta».
Por su parte, el concejal de Educación, Justo Vilabrille, felicitó al centro por su trayectoria: «Sois una institución educativa de primer orden», señaló, al tiempo que avanzó que Ursulinas entrará el próximo curso, igual que el resto de centros privados concertados de la ciudad, en el plan municipal para la erradicación del absentismo escolar.