El arquitecto encargado de la última modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), Luis Felipe Teixidor, declaró hoy que los planes de hacer urbanizable la zona de Cabueñes donde se proyecta ahora una operación urbanística eran conocidos por el ex arquitecto jefe municipal, Ovidio Blanco, desde verano de 2003, confirmaron a Europa Press fuentes cercanas al caso.
Asimismo, señaló que eran la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, y los ex concejales de Urbanismo y Hacienda, Jesús Morales y Pedro Sanjurjo, respectivamente, quienes marcaban la pauta de la zona rural, con los que se reunía periódicamente. En estas reuniones, aunque tomara decisiones directamente, estaba presente también Blanco, el cual se ocupaba más de las directrices en el ámbito rural.
No obstante, Teixidor dijo no haberse visto presionado ni recibido "la más mínima indicación" de Ovidio Blanco, ni de nadie. Además, explicó que en aquellas fechas ya conocía el proyecto de construir un vial que fuera hasta el hospital de Cabueñes, por lo que lo lógico le parecía que la zona a ambos lados de ese vial pasara a ser urbanizable, además de que el vial se uniera con el enlace a la ronda Sur.
Ante el testimonio de Teixidor, que se produjo por exhorto en Madrid al tener allí su residencia, fuentes de la plataforma vecinal SOS Cabueñes señalaron a Europa Press que la declaración del arquitecto había superado sus expectativas.
También remarcaron que aunque el arquitecto "trasladara" la responsabilidad de las actuaciones en la zona rural a los políticos, Blanco tuvo acceso a toda la información. También indicaron que tenía la responsabilidad técnica de las revisiones urbanísticas que se hicieron. Además, enfatizaron que cuando recompró la finca a Hoyant, ya sabía los planes para Cabueñes, que habían sido presentados por Teixidor al Ayuntamiento en verano de 2003.
Tras la declaración de Teixidor, la última prevista por el juzgado número 5 de Instrucción que lleva el caso, las dos partes que representan la acción popular, SOS Cabueñes y el PP, no descartan el solicitar nuevas diligencias y testificales, una vez que examinen el conjunto de los testimonios habidos hasta la fecha. A los testimonios se une la respuesta positiva del juez a la petición de la plataforma vecinal para que se pidan las cuentas bancarias de Blanco que justifiquen las compraventas de la finca.
El último en testificar fue el gerente de Hoyant, Horacio Costales, quien no supo explicar hoy por qué según las escrituras su empresa vendió al ex arquitecto jefe municipal, Ovidio Blanco, la finca La Llosina en 1992 un tercio por debajo del valor que la había adquirido tres meses antes. Costales compró a 4,44 el metro cuadrado y vendió a 3,01.
Por otro lado, su declaración contradijo a las anteriores de Blanco y la viuda y los herederos de su socio, Antonio Cueto. Costales aseguró que había tenido muy poco trato con el ex arquitecto municipal, dentro de su labor como responsable de Urbanismo. No obstante, Blanco señaló ante el juez durante su testimonio que siempre había negociado con Costales las transacciones comerciales.
También negó el compromiso adquirido con Blanco, tal como señalaron los herederos de Cueto, para revenderle la parcela al ex arquitecto jefe municipal, una vez que éste se la había vendido para hacerle un favor a la hora de presentar el recurso contra el Plan General de Ordenación Urbana y conseguir así que la finca sea urbanizable.
Costales atribuyó la reventa de la finca a que Blanco se había portado "bien" con ellos y justificó el precio de 20.000 euros para no tener que pagar mucho a Hacienda. El testigo declaró en su casa tras confirmar el informe forense que era mejor que lo hiciera en un ambiente "menos hostil" como su casa.
EUROPA PRESS