J. MORÁN
Sus hojas de servicio suman décadas de trabajo en y por el Natahoyo, pero la partida se les aproxima. Las religiosas María Nieves y Berta García Díaz, junto a Covadonga Donate Vigón, la tres de Gijón, dejarán la próxima semana su comunidad de las Siervas de los Pobres en el barrio gijonés. Su destino será una residencia para religiosas mayores que la congregación tiene en Ciudad Real.
Las tres expresan satisfacción por el trabajo realizado en el Natahoyo. «Dejo mi corazón en Gijón», dice Covadonga Donate, cuyas gruesas gafas aún no ocultan sus expresivos ojos. «Covadonga es una institución en el Natahoyo y en Gijón», dicen con orgullo sus compañeras de comunidad; y «María Nieves ha sido profesora de medio barrio», agregan.
«Siento dejar la ciudad y a los gijoneses, porque es verdad que son gente muy acogedora», expresa la propia María Nieves, quien añade que se va «muy agradecida con todas las personas del Natahoyo y con las que fueron mis alumnas». Por su parte, Berta García Díaz fue en los años 70 superiora de la comunidad y directora del colegio. «Las dos nos vamos alegres y con ilusión, y adonde la obediencia nos diga», resume su hermana María Nieves.
La despedida de la tres Siervas se celebrará el próximo lunes, día 5, a las siete de tarde, en la propia residencia (avenida de Galicia, 33), durante una misa de acción de gracias que presidirá el párroco de Santa Olaya, Miguel Nistal. Covadonga Donate ingresó en la Siervas de los Pobres en 1952. Hizo el noviciado en Almería y después trabajó en barrios populares y humildes de Madrid (Pueblo Nuevo, El Pozo del Tío Raimundo y La Ventilla). Después de pasar también por Zaragoza, llegó al Natahoyo en 1971. Trabajó en el dispensario del barrio y fue cofundadora del Albergue Covadonga. Berta García Díaz ingresó asimismo en 1952, en Almería. Fue después directora de la guardería de La Solana (Ciudad Real). En 1974 fue destinada al Natahoyo, como superiora. Después, trabajó en Granada, Almería y en la casa general de la congregación, en Madrid. Regresó a Gijón en 2002.
Y María Nieves García Díaz había sido maestra en la Fundación Revillagigedo (con el Padre Montero), antes de ingresar en la congregación, en 1950. También realizó el noviciado en Almería, para volver al Natahoyo en 1953. Perteneció después al consejo general y secretaría de la congregación, en Madrid, durante 12 años. Tras pasar por La Solana (Ciudad Real) y el Puerto de Santa María (Cádiz), fue destina de nuevo a Gijón en 1992. «Una amiga me dijo el otro día que no me había salido mal ni una alumna», comenta con satisfacción. En suma, una dedicación intensa durante décadas, como también lo ha sido la de Berta y Covadonga.