J. L. A.
El absentismo escolar se redujo en Gijón un 16,28 por ciento, respecto al curso anterior, en el período lectivo 2008/2009 y en los centros adscritos al plan municipal para prevenir la inasistencia a las aulas. Son las mejores cifras de los últimos seis años, pero no satisfacen completamente al concejal de Educación y Cultura, el socialista Justo Vilabrille, que ayer no descartó llevar a la Fiscalía aquellos casos en que las ausencias alcanzan tal nivel de reiteración que el sistema educativo se ve impotente para corregir la situación.
Y es que del total de alumnos considerados absentistas (72 casos en el último curso), un 44 por ciento entra en esa categoría en la que ya están encendidas todas las luces de alarma. Según explicó Vilabrille se trata de escolares con familias que cambian frecuentemente de domicilio, incluso de comunidad autónoma o de país. Son casos complejos en los que el protocolo de actuación, que prevé la intervención de Servicios Sociales e incluso de la Policía Local, no ha logrado el más mínimo éxito. Un dato: el 65 por ciento de las familias con niños absentistas ha tenido algún tipo de relación con los Servicios Sociales, según indicó la directora general de este departamento municipal, Beatriz Cerezo.
El plan local contra el absentismo escolar se puso en marcha en el año 2002. Este programa se aplica en todos los colegios públicos de la ciudad, que suman 15.479 alumnos matriculados. Vilabrille anunció la incorporación de 13 centros privados en régimen de concierto educativo, donde hay 9.623 escolares más.
Cerezo relacionó la mejora de los datos de absentismo del último curso con la implicación creciente de distintos colectivos y la colaboración de los colegios. «Hay una mayor toma de conciencia, mejor política preventiva y una labor incuestionable de los Servicios Sociales y de la Policía Local», señaló, por su parte, Vilabrille.
Según datos del Ayuntamiento, este absentismo se concentra mayoritariamente en la Educación Secundaria (79,17 por ciento de los casos), en los cursos de 1.º y 2.º. En los casos registrados en Gijón, hay detrás un importante número de familias numerosas, con progenitores de baja formación cultural y situaciones de fragilidad socioeconómica, con un alto desempleo.
El alumno absentista (hay un número similar de niños y niñas) suele tener entre 12 y 16 años, retraso académico, desmotivación, dificultades culturales, problemas familiares y antecedentes de absentismo en etapas anteriores. Hay un importante número de menores de etnia gitana y extranjeros.