MARÍA TERESA VILLA ÁLVAREZ
Una de las primeras mujeres en ingresar en el Cuerpo Nacional de Policía
Á. CABRANES
María Teresa Villa Álvarez, nacida en Carbayín Alto (Siero), oficial de policía de 46 años que presta sus servicios en el SAF (Servicio de Atención a la Familia) de Gijón, fue una de las asturianas pioneras en el Cuerpo Nacional de Policía. Ingresó en 1984, primer año que se permitió el acceso a las mujeres. Ayer recibió, muy emocionada, la metopa conmemorativa en representación a los 30 años de la incorporación de la primera mujer al por entonces denominado Cuerpo Superior. Al analizar su trayectoria, María Teresa Villa no puede contener las lágrimas. Lloró al subir a recoger el galardón por su dilatada labor profesional y seguía llorando horas después, concluido el acto.
-¿Se considera una pionera?
-No. Las primeras fueron aquellas que hace 30 años se iniciaron en el extinto Cuerpo Superior. Yo, en definitiva, me sumé hace 25 años.
-¿Por qué escogió esta profesión?
-Siempre me gustó, no sé la razón, pero siempre lo decía desde pequeña. Mi familia no pensaba que era en serio, no se lo creían, pero al final lo conseguí. Ahora supongo que se sentirán muy orgullosos.
-¿Cuál fue su primer destino?
-Estuve durante 13 años en Pamplona (Navarra), allí pasé mi juventud. Desarrollé mi labor muy a gusto, a pesar del peligro que supone este trabajo allí. El riesgo que corres también te pasa factura al final y termina dejándote un poco harta. A eso hay que añadirle que estaba lejos de mis padres, de mi familia. Fue entonces cuando pude trasladarme a Gijón, que considero mi casa. Aquí me encuentro muy feliz.
-¿Qué consejos le daría a una mujer que quiera ser policía como usted?
-A todas aquellas que estén pensando en hacerlo, o que ya acaben de ingresar en el Cuerpo Nacional de Policía, les diría que empiecen con ilusión, como yo lo hice en mis inicios. Que no dejen que nadie se la cambie con el paso del tiempo, que conserven ese espíritu. Es lo que deben tener más claro para desarrollar bien su trabajo.