TOMÁS VILLAFAÑE SANTOS
Miembro más antiguo del servicio de 091 en Gijón y actual operador de sala
Á. CABRANES
Tomás Villafañe Santos, leonés de 59 años, recibió ayer la metopa conmemorativa correspondiente a la celebración del cincuenta aniversario del servicio 091. Villafañe es el miembro más antiguo de esta unidad en Gijón, donde lleva más de 15 años, y allí desarrolla en la actualidad sus funciones como operador de sala.
-¿Recuerda sus inicios en el Cuerpo Nacional de Policía?
-Sí, cómo no. Empecé en Madrid, y luego me trasladé a Gijón, donde formé parte de aquellos 1.500 policías que se les conocía bajo el nombre de los «grises». Luego pasamos a vestir de marrón y ya, como en la actualidad, de azul (se ríe).
-¿Cómo terminó formando parte del 091?
-Llevo en este servicio los últimos 15 de mis 35 años de trayectoria profesional. Estuve trabajando en la calle, en los «celtas» durante unos años y luego pude ganarme la plaza en la sala.
-¿Ha cambiado este servicio desde que usted se inició?
-Mucho. Sobre todo en cuanto la dotación de medios. Ahora usamos equipos muy diversos y modernos que han provocado que hasta yo mismo me quede anticuado. De todas formas, el espíritu de funcionamiento es el de siempre.
-¿Cómo definiría ese espíritu?
-Es muy difícil de resumirlo brevemente. Siento tanto cariño por las experiencias vividas y el modo de llevarlas a cabo que casi me daría para escribir un libro.
-¿Qué recuerdos perdurarán en su memoria?
-Hay recuerdos desagradables, como el día que miembros de la banda terrorista ETA pusieron una bomba en los nuevos Juzgados o en la calle Manuel Llaneza. Ésos son casi para olvidar.
-¿De cuáles está más orgulloso?
-El primero, haber trabajado durante tantos años en la sala del 091. Esto me ha dado la oportunidad de haber atendido a toda clase de gente. Algunos con problemas mentales, otros con problemas familiares... Me siento satisfecho de haber correspondido a todos como mejor pude.