Miriam SUÁREZ
El Colegio de Agentes Inmobiliario de Asturias, en su último estudio de mercado, cifraba en 4.002 euros el precio del metro cuadrado en el entorno de Poniente. Los números que echó Gijón al Norte para conocer las posibilidades financieras de su plan especial de integración del ferrocarril en la ciudad, más conocido como plan de vías, marcaban un tope de 4.700 euros por metro.
Esos cálculos, que datan de febrero de 2008, se han ido despegando de la realidad del mercado a medida que la burbuja inmobiliaria se iba desinflando. Aun así, los responsables de llevar a cabo la operación ferroviaria, que transformará urbanísticamente el espacio comprendido entre la estación de El Humedal y la Comisaría de Moreda, no consideran que sea necesario, al menos de momento, rehacer las cuentas.
«Cada seis meses se revisan las valoraciones del suelo en la zona», explican fuentes próximas a la operación, «y no parece que nos hayamos quedado tan desfasados». De hecho, «en su día se manejó un abanico muy amplio -con mínimos de 2.800 euros por metro- para no pillarse los dedos», aseguran.
El plan de las vías eliminará la barrera ferroviaria que ahora divide la zona de Poniente del barrio de Laviada, liberando 208.484 metros cuadrados de suelo edificable. Gijón al Norte tiene pensado sufragar los costes de la operación con las plusvalías que se obtengan de la venta de ese terreno, donde está previsto construir unas 1.300 viviendas libres y 300 de protección. Según el proyecto que se presentó en febrero de 2008, redactado por el arquitecto madrileño Jerónimo Junquera, el valor de todo ese suelo asciende a más de 222 millones de euros (sin IVA).
Aunque la crisis del sector inmobiliario haya propiciado una reducción de precios, Gijón al Norte mantiene que su actuación es viable tal y como la habían perfilado. Si se urbanizase actualmente el ámbito de actuación del plan de las vías, «habría que vender a unos precios intermedios». El inicio de las obras, en cualquier caso, no será tan inmediato. Todavía falta por hacer la estación provisional que permitirá mantener los tráficos ferroviarios durante el soterramiento. Y esta infraestructura no entrará en servicio hasta finales del próximo año.