C. JIMÉNEZ
Bolonia como oportunidad. La directora general de Universidades, Miriam Cueto, expuso en el inicio del nuevo curso en la Cátedra Jovellanos de Extensión Universitaria las expectativas que genera para la institución la adaptación al Espacio Europeo de la Educación Superior. «La Universidad no puede ser una fábrica de parados, debe reportar los mejores profesionales a la sociedad», señaló la representante del Gobierno regional, quien estuvo acompañada en su intervención por los vicerrectores de Ordenación Académica y Extensión Universitaria, Paz Suárez Rendueles, y José Antonio Cecchini, respectivamente.
Cueto repasó alguna de las bondades del plan Bolonia que permitirá a las universidades europeas converger bajo un objetivo común: la formación de los mejores titulados superiores. Con el objetivo de mejorar su visibilidad frente a las universidades americanas y con el ánimo de paliar la «fuga de cerebros» hacia otros países, al tiempo que se gana en una mayor calidad y competitividad de los estudios y se facilita la movilidad al estudiante, Miriam Cueto abogó por dar un giro hacia un sistema educativo donde se asegure un impulso importante hacia la investigación. «No necesitamos más profesores, pero sí profesores más motivados», agregó.
En el ámbito más próximo, Cueto abogó por ir hacia una optimización de los recursos avanzando en la dinámica de centros únicos: «Un campus bien estructurado es fundamental, por eso la reducción del número de centros es tan importante; nos permitirá ahorrar muchos recursos», señaló sobre la conflictiva reagrupación de escuelas universitarias. Cueto concluyó diciendo que «ha de cambiar la concepción de la Universidad y también la forma de estudio de nuestros alumnos». A su juicio, «sin Erasmus no hubiera existido Bolonia».