J. L. ARGÜELLES
La crisis también se ceba en la actividad económica de las terminales marítimas españolas, y más en El Musel que en ninguno de los otros diez grandes puertos del sistema que dependen del Ministerio de Fomento. La principal dársena asturiana registró una caída del 33,62 por ciento de sus tráficos en los ocho primeros meses del año, respecto al mismo período de 2008, cifra que representa una pérdida de 4,6 millones de toneladas y supone más del doble de la media estatal, que es del 16,25 por ciento.
Ninguna de las otras diez grandes dársenas españolas sufre una contracción de la actividad con la intensidad que lo hace El Musel. Las más afectadas son las de Barcelona (-21,55 por ciento), Cartagena (-20,33 por ciento), Las Palmas (-20.13 por ciento) y Bilbao (-18,65 por ciento), pero siempre muy por debajo de las pérdidas de movimientos que anotan las instalaciones gijonesas. Son datos que muestran la excesiva dependencia de El Musel de los graneles sólidos, con una bajada de 4,3 millones en el acumulado anual de agosto, y del peso que tienen en su actividad los desembarcos para Arcelor-Mittal y las empresas eléctricas. Las reducciones de producción en el entramado industrial al que nutre el Puerto, donde las citadas grandes empresas son importantísimas, tienen repercusiones inmediatas en las grandes cifras de la terminal gijonesa.
Los números de los ocho primeros meses del año son preocupantes si se comparan con los de 2008, que ya fue el tercer peor ejercicio de la década: 19,3 millones de toneladas frente a los 21,7 millones de 2005, el récord de toneladas movidas por Gijón en doce meses. La caída de los movimientos de minerales sólidos es del 35,76 por ciento, con un movimiento acumulado de 7,7 millones de toneladas, frente a los 12,04 millones de 2008. Sólo en agosto, la EBHI, siglas de la empresa que gestiona la terminal de graneles sólidos, movió 527.006 toneladas menos que en el mismo mes del año pasado, según datos hechos públicos ayer por Puertos del Estado.
En el conjunto de las 28 autoridades portuarias españolas, El Musel es el tercer puerto con mayor caída de tráficos, después de los de Málaga (-57,82 por ciento) y Pasajes (-36,40 por ciento), dársenas con un volumen de negocio muy inferior al de la terminal gijonesa. Esta caída de tráficos también afecta al movimiento de graneles líquidos, con una bajada del 11,4 por ciento en los primeros ocho meses del año: 886.615 toneladas frente a a las 997.762 toneladas del mismo período de 2008.
Este sombrío panorama sólo mejora en el capítulo de la mercancía general, con una subida del 1,84 por ciento en el movimiento de contenedores: 16.973 teus en el acumulado anual, frente a los 16.667 del año pasado. Es un buen dato si se tiene en cuenta que los efectos de la crisis golpean en todas las áreas comerciales y que los grandes puertos españoles de mercancía general también tienen problemas, caso de Algeciras, con una bajada del 9,66 por ciento, y de Barcelona, donde la caída es del 33,85 por ciento.
Estas cifras invitan a la reflexión en pleno debate por la financiación de la obra de ampliación de El Musel. El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, y el equipo director de la terminal gijonesa han subrayado que el Puerto tiene capacidad económica para hacer frente al reciente préstamo de 215 millones anunciado por el ministro de Fomento, José Blanco, para hacer frente al sobrecoste de 216 millones (sin IVA) que arrastra la construcción del superpuerto. El Musel tiene que enjugar una deuda total de 465 millones, segmentada en plazos de 25 y 42 años, con la actividad que generan sus muelles.