A. R.
Rafael Cofiño, jefe de servicio de Salud Poblacional de la Dirección General de Salud Pública, se encargó ayer de hacer una revisión sobre algunos datos importantes que el VIH y las infecciones de transmisión sexual están teniendo en Asturias. Para Cofiño, «el VIH no es una enfermedad crónica cualquiera, como en algunos sitios se está dando a entender, porque aún hoy infectarse por VIH-sida tiene un coste inmenso». Ese coste es gasto sanitario: como el enorme que acumulan los 1.815 pacientes asturianos que están con tratamientos antirretrovirales (700 más que hace seis años). Pero también es coste social. «El 28% de los hombres y mujeres asturianos dicen que no querrían trabajar ni estudiar con una persona afectada por esta enfermedad», recordó. El otro coste es el de los nuevos infectados: «Un porcentaje de más del 50% de los nuevos infectados son personas que tienen un deterioro inmunológico severo, y eso es porque hay una demora excesiva en el diagnóstico», reseñó. Para Cofiño, el hecho de que también en Asturias se ratifique que es una infección de transmisión sexual «nos lleva a pensar que hay que englobar nuestro trabajo en una estrategia de prevención de la salud sexual».
Otra circunstancia relevante que se está dando en Asturias, indicó Cofiño, es que «están cambiando las tendencias en cuanto a las infecciones de transmisión sexual y se percibe un aumento de las prácticas de riesgo y de nuevas infecciones por sífilis y gonorrea» y eso es campo abonado para el VIH.