Fue víctima de un «hurto mágico», pero denunció que había sido atracado a punta de pistola. Un vecino de Gijón de 75 años, que perdió por un engaño de dos delincuentes 300 euros, se presentó en la Comisaría de Policía diciendo que había sido intimidado por una pareja. No hubo violencia ni intimidación. Los cacos se presentaron al hombre como turistas, le preguntaron por un hotel y le pidieron ver moneda española para ir familiarizándose. Tras mostrarles el dinero que llevaba en un sobre, éstos se lo devolvieron y cada uno emprendió caminos diferentes. De regreso a casa el hombre se percató de que se habían apoderado de 300 euros. El timador, en un visto y no visto y como si fuera un prestidigitador, había logrado quitarle el dinero sin que el estafado se diera cuenta, aprovechándose de su buena fe.