M. CASTRO
La factoría gijonesa de Arcelor-Mittal ha tenido que importar 5.000 toneladas de acero de Alemania para poder cumplir con las entregas de raíles para el AVE. La regulación de empleo de la multinacional en las factorías asturianas, unido a averías en la acería de Gijón, motivó que se consumieran todos los «stocks» de «slabs» (los lingotes de acero que se usan para fabricar carril), según explican fuentes sindicales. La acería de Gijón se utiliza para producir casi exclusivamente «slabs» para el tren de carril. El resto de talleres de transformación en Gijón y Avilés se alimentan del acero que se fragua en la acería LD III de Avilés.
La dirección de Arcelor ha quitado importancia al hecho de importar acero semielaborado desde las acerías del mismo grupo en la localidad alemana de Duisburgo. Arcelor atribuye esta medida a un «incremento puntual de los pedidos de carril», que no podían ser atendidos por la acería de Gijón, por no tener en la actualidad capacidad de producción suficiente. Este trasvase de productos semielaborados entre factorías de la multinacional angloindia es «una práctica habitual», según sostiene la empresa.
La falta de acero para atender las necesidades de uno de los talleres de elaboración gijoneses se produce en un momento en el que Arcelor-Mittal mantiene en regulación de empleo a unos 2.200 de los 6.400 trabajadores de las factorías asturianas de este grupo siderúrgico. Además, uno de los motivos de la merma en la capacidad productiva de la acería de Gijón fue la avería que la planta sufrió hace unas tres semanas.
Responsables de la empresa han admitido a este periódico que hubo una avería de tres días en la colada de «blooms», que coincidió con un incremento puntual de los pedidos. La compañía insiste también en el hecho de que al tratarse de una multinacional todas sus factorías trabajan en red. Y añaden que en otras ocasiones también salió acero de la planta de Gijón para otras fábricas del grupo, como envíos que en ocasiones se hicieron desde la factoría gijonesa a una planta de Marsella, en Francia.
Los sindicatos, por su parte, señalan que la avería se produjo porque «los servicios de mantenimiento se han reducido al mínimo», dentro de la política de recorte de gastos de la multinacional, algo que también está afectando a los talleres de laminación, siempre según la versión sindical.
La compañía siderúrgica mantiene su tesis de normalidad en la planta, con el fin de «atender adecuadamente a nuestros clientes», motivo por el cual se ha recurrido a importar acero de Alemania para las entregas de raíl del AVE desde Gijón.
La producción en las instalaciones asturianas de Arcelor-Mittal está garantizada, según la compañía, hasta el próximo mes de noviembre, incluido, pero no se atreven a ir más allá. Y es que desde el pasado mes de agosto las previsiones de carga de trabajo de la compañía son mes a mes. «Se trabaja a demanda, porque la reactivación en la cartera de pedidos es, al menos de momento, coyuntural», reitera un portavoz de la empresa para explicar que los pedidos se deben al descenso de los «stocks» en los almacenes de los clientes de la multinacional, y no por un alza de la demanda en los mercados. La cúpula de la compañía ya ha avanzado que los repuntes reales se están dando en las economías emergentes, pero que Europa y Estados Unidos «no tiran».
Los últimos movimientos de la empresa
l Arcelor completó el pasado mes de septiembre los trabajos para reactivar el horno alto B, uno de los dos que posee en Veriña (Gijón). La instalación estuvo parada durante cuatro meses por la crisis. La primera extracción de hierro fundido (operación conocida como «sangrado») se produjo, pero la producción de las plantas asturianas se ha mantenido desde entonces limitada al 70 por ciento de su capacidad.
l La reapertura de la planta gijonesa está teniendo, sin embargo, un «impacto limitado» en la compañía, que mantiene su idea de no reabrir las instalaciones paralizadas en Avilés y de no retirar el expediente de regulación de empleo, aprobado hasta el 31 de diciembre. Las previsiones son que hasta finales de año la actividad en la factoría de Gijón se ajustará a los pedidos.
l El presidente y mayor accionista de Arcelor, Lakshmi Mittal, afirmó recientemente en una entrevista que los mercados emergentes son los que «tiran» de la demanda, pero no Estados Unidos y Europa, continentes en los que prevé que la recuperación no llegue hasta bien avanzado 2010 e incluso 2011.
l La construcción será la gran rémora para la fábrica asturiana, pero se confía en un repunte en el mercado del automóvil que favorezca a las instalaciones del Principado.