FRANCISCO GARCÍA
Cristiano Ronaldo no saltará dentro de dos semanas al césped de El Molinón por culpa de un inoportuno esguince de tobillo. De manera que Lora pierde la oportunidad soñada de «secar» al pelotero portugués, sometido durante al menos cuatro semanas al dique seco. Se ha escrito que un brujo de nombre Pepe anda empeñado, por encargo de terceros, en el mal de ojo y el peor fario sobre el tren inferior del AVE lusitano, para que sufra lesiones con frecuencia y no levante el vuelo. Como el Sporting también dispone de un Brujo en nómina, a nadie extrañe que el nueve del Madrid le haya cogido pánico a las mareonas de Gijón. Debería venir con el equipo para probar las bondades de la talasoterapia y para ofrecerle a la Alcaldesa una foto de portada que ni Brad Pitt. Si Florentino Pérez pensó que su buque insignia estaba forjado en aleación de titanio, y por tanto irrompible, se equivocó: Ronaldo es de Madeira. Y como Cristiano, en muchos campos lo querrán echar a los leones.