Miriam SUÁREZ
Los bajos comerciales previstos en el área residencial de Roces han desatado un interés a prueba de crisis. Para hacerse con un local en la zona, algunos pequeños empresarios se han mostrado dispuestos a pagar de alquiler hasta 10 euros por metro cuadrado. Un precio que, según fuentes del sector inmobiliario, se sitúa a la altura de grandes ejes «como la calle de Magnus Blikstad o las avenidas de la Constitución y Manuel Llaneza».
Este nuevo barrio gijonés todavía está en fase de construcción, aunque algunos edificios ya se encuentran muy avanzados. El hecho de que el área residencial de Roces haya empezado a cobrar forma está movilizando a empresas, autónomos e inversores, que ven una «gran» oportunidad de negocio en este enclave de la zona sur gijonesa, adonde irán a vivir más de 10.000 vecinos, tantos como los que tiene el concejo de Carreño entero.
Esta población de clientes en potencia «ya es un atractivo por sí mismo», explican profesionales del mercado inmobiliario, pero «en este caso, existe un valor añadido». A saber: «La oferta de locales es muy escasa para la demanda de servicios que se espera». El diseño urbanístico del área de Roces contempla bajos comerciales únicamente en los edificios situados en su avenida principal. Eso significa que «no habrá más de 8.000 metros cuadrados de pequeño comercio» en una zona residencial de, al menos, 4.000 viviendas (se anunciaron 3.700, pero ese cálculo se hizo partiendo de un modelo estándar en el que todos los pisos tienen una superficie de 100 metros).
«Además de la ley de la oferta y la demanda, hay que tener en cuenta que la mayoría de los pisos tendrá algún tipo de protección. Por tanto, esos pisos no son para especular o dejarlos ahí parados y vacíos; son pisos para vivir en ellos», apunta uno de los inversores que ha apostado por el tirón comercial del área de Roces. «Esta zona tendrá mucha vida y un perfil de consumo alto. Se necesitarán servicios para el día a día», augura.
Por el bajo comercial que adquirió en Roces ya han preguntado «varias entidades bancarias, una persona que se estaba planteando abrir una guardería, algunos hosteleros y hasta unos chinos, que andaban buscando 500 metros cuadrados, ni más ni menos, para montar una tienda». En los últimos meses, «el interés ha crecido», hasta el punto de «llamar la atención el movimiento que hay» para hacerse con un espacio de uso comercial en el bulevar que atraviesa de lado a lado el área de Roces, donde se empezaron a levantar los primeros edificios de viviendas hace ahora un año.