M. IGLESIAS
Estuvo en la sombra hasta que publicó «Batman in Barcelona», un clásico ambientando en la Ciudad Condal. Orgulloso de un trabajo que salió «bien parado» del escrutinio de la crítica norteamericana, Diego Olmos ya ha metido el pie en el mercado internacional, aunque considera que no es necesario salir de España para poder triunfar. «Pero es bueno que te conozcan», apostilla.
Este dibujante, que ahora acude a la 33.ª edición del Salón Internacional del Cómic en Gijón, cree que el reto del mercado pasa por «atraer al lector ocasional», aunque no apuesta por su introducción en los colegios. «No sé si eso creará afición, yo tengo mis reticencias porque pienso que los alumnos pueden ver lo que hacen en el colegio como algo negativo», asegura.
Para el próximo año, trabajará en Estados Unidos sobre una serie limitada, precuela de una serie de televisión: «Supernatural», aunque todavía recuerda el éxito logrado con Batman. «Fue muy extraño encajar el personaje en Barcelona, pero logré que quedara bien integrado», explica Olmos.
No obstante, pone aire de por medio entre su trabajo y las películas de Nolan. «El Batman del cine es un Batman del siglo XXI, pretendidamente naturalista, con una alta carga social, mientras lo que yo he hecho es una cosa muy ligera, como los cómics de los 70, dirigida al público infantil y juvenil, olvidándonos de esa carga tan trascendental de las películas de Nolan», cuenta el creador.
A sus 39 años, Olmos está imparable y suma a sus proyectos profesionales uno «más personal». En este sentido, se considera «un afortunado», puesto, que tal y como reconoce, «la competencia en este mundo puede ser dura». «Es la selección natural, van quedando los que más tenacidad tienen, más talento, los que más insisten, o los que son más profesionales y cumplen más los plazos de entrega. Además, continuamente aparece gente nueva, nuevos valores, que van cogiendo su parcela en la industria», explica.
Una proliferación de artistas, de la que, según este dibujante, se han nutrido históricamente, otros mercados. «Eso habla del nivel que hay en España. En el momento en el que industrias extranjeras te quieren es porque hay nivel», dice.
Poco dado a las nuevas técnicas a la hora de dibujar -«prefiero trabajar a mano»-, Olmos tampoco comulga con los videojuegos: «El videojuego se lo está comiendo todo», cuenta. Y es que pese a los avances de la informática, que «vienen bien para algunos coloreos», el dibujante tiene una premisa clara: «El cómic tiene que ser en papel». «Se están haciendo pruebas con ordenador, pero el cómic pide papel, necesitas la sensación de tenerlo en la mano», añade.
Centro de Cultura Antiguo Instituto
18.30 horas
- Presentación del número 113-114 de «El Wendigo» por Florentino Pérez, Faustino Rodríguez y Ramón Pérez.
- Presentación y coloquio con Renee Witterstaetter por F. Cuesta.
- Presentación de la obra «Sin molduras», de Marcos, por Faustino Rodríguez.
- Firma de autógrafos.