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El Gobierno de Asturias y la Autoridad Portuaria de Gijón coincidieron en aceptar que El Musel pueda ser utilizado, en un futuro, como puerto de refugio ante algunas situaciones de emergencia. Es la opinión que defendieron, al menos, el consejero de Infraestructuras, Francisco González Buendía, y el presidente de la principal dársena asturiana, Fernando Menéndez Rexach, tras matizar que, en todo caso, el superpuerto que se construye junto al Cabo Torres no tiene como principal función la de servir de fondeadero ante emergencias graves, como las seis catástrofes que ha sufrido Galicia en las últimas tres décadas.
«En una situación de emergencia puede tener ese uso en un momento determinado», manifestó Buendía, para quien lo importante del nuevo Musel es que va a atraer tráficos de puertos europeos que están ahora saturados, además de ser «pionero en las autopistas del mar» y un «polo energético de primera magnitud».
Rexach señaló que la consideración de puerto de refugio «es un calificativo más dentro de sus características como puerto, que es excepcional a nivel europeo». Al igual que Buendía afirmó, no obstante, que la alternativa de hacer de El Musel un fondeadero para catástrofes marítimas en el Cantábrico «no es la prioridad de las obras de ampliación, sino la de complementar y diversificar el modelo energético, dar un tirón al modelo industrial y al tráfico de mercancías».
Hasta que el ministro de Fomento relató esa conversación con Tajani, en la sesión de control al Gobierno y como respuesta a una interpelación del Partido Popular (PP) por el sobrecoste de 216 millones (sin IVA) que arrastra la ampliación de El Musel, el Ejecutivo de Asturias y la Autoridad Portuaria de Gijón nunca habían mencionado la posibilidad de que El Musel pudiera convertirse en fondeadero para buques con mercancías peligrosas, como el «Prestige».
Europa necesita puertos de refugio ante el crecimiento de ese tipo de tráficos, pero hasta la fecha, según los expertos consultados ayer por este diario, ningún país ha ofrecido una de sus dársenas para acoger barcos en peligro y con cargas contaminantes. ¿Busca el Gobierno de España obtener más financiación europea para la ampliación de El Musel? Buendía aseguró que en la gestión económica del puerto «se ha hecho todo de libro». Las obras gijonesas acumulan una desviación presupuestaria del 43 por ciento sobre el precio de adjudicación del proyecto.
El comisario Tajani se ha manifestado en distintas ocasiones como un firme defensor del superpuerto asturiano. La Dirección General de Política de Transportes de la Comisión Europea considera que la ampliación de la terminal gijonesa es defendible porque permitirá descongestionar el tráfico marítimo en el canal de la Mancha, además de hacer de las instalaciones gijonesas la cabecera de una de las autopistas del mar con Francia. Lo técnicos de Transportes de la CE vienen insistiendo, además, en la necesidad de disponer de fondeaderos de abrigo.
«La idea no es meter barcos basura en Gijón, sino disponer de puertos a los que los barcos con problemas puedan desviarse para su reparación antes de que el problema derive en catástrofe», explicaron otras fuentes de la CE, que añadieron: «Puertos con el tamaño y la capacidad técnica suficiente para acoger grandes barcos con problemas pueden evitar catástrofes como la del "Prestige"». La longitud de los muelles y los calados del superpuerto asturiano cumplen esos requisitos. La finalización de la obra está prevista para octubre de 2010.
Ovidio Sánchez relacionó este plan con «el fracaso de los proyectos industriales» previstos para El Musel. «Tratan de llenar de cualquier manera, con un puerto sucio, la peor alternativa para Gijón, ya que pone en peligro su desarrollo turístico, la playa de San Lorenzo y las de los municipios de Carreño, Gozón y Villaviciosa. La diputada Pilar Fernández Pardo y el europarlamentario Salvador Garriga, ambos del PP, anunciaron sendas preguntas en el Congreso y en el Parlamento europeo sobre el plan para el puerto de refugio.
Jesús Iglesias indicó que IU manifestó, a raíz de la catástrofe del «Prestige», la necesidad de establecer un puerto de refugio en el Cantábrico: «Entendemos que por las características de los tráficos más peligrosos y de las rutas que siguen, pudiera parecer que el puerto más próximo ante una hipótesis de siniestro sería el de La Coruña».