E. M.
La polémica por la posible conversión de El Musel en un puerto refugio para buques en riesgo no pasó inadvertida en la reunión que celebraron ayer en un hotel gijonés representantes de casi todas las asociaciones de vecinos de la ciudad para celebrar el vigésimo aniversario de la federación que las agrupa. La presidenta del colectivo, Teresa Prada, se mostró contraria a que se presente «a nuestra ciudad como un almacén de basura» y añadió que pedirá a la concejalía de Urbanismo y al Puerto datos sobre las consecuencias derivadas de convertir El Musel en un puerto refugio. «Está claro que lo que pueda pasar con El Musel nos interesa especialmente», apuntó.
En este sentido, Prada señaló que también pedirán explicaciones a la Autoridad Portuaria sobre los futuros accesos a la terminal, que podrían reducir el intenso flujo de camiones con rumbo a El Musel que soportan los barrios de la zona oeste de la ciudad. «Lo primero será informarnos, saber realmente en qué se va a convertir el Puerto y después obrar en consecuencia», dijo tras pedir paciencia a los vecinos «antes de saber realmente en qué se van a concretar todos estos temas».