E. M.
La figura de Rufino Álvarez sigue siendo objeto de admiración en los barrios del sur de la ciudad más de dos décadas después de su muerte. Un importante grupo de vecinos de Perchera, Nuevo Gijón y Pumarín recordaron ayer al que fuera alcalde pedáneo de la zona durante los primeros años del siglo XX para agradecerle, entre otros avances, la traída de aguas y la construcción de las primeras escuelas públicas en el lugar.
El acto consistió en una ofrenda floral ante el monolito dedicado a Álvarez en Perchera. Después, un gran número de asistentes celebró una comida de confraternización en el restaurante del Gran Hotel Jovellanos, en la parroquia de Porceyo.
Así, los vecinos cumplieron con una tradición ya arraigada en el tiempo y que pretende honrar la memoria del gran impulsor de la zona sur gijonesa.