C. JIMÉNEZ
Tres años sin tocar tierra navegando en un buque con tecnología puntera. Con esta presentación, el director de automatización de Factorías Juliana, David Rueda, y el responsable de ingeniería de la empresa, Pedro Vicente, animaron a los futuros titulados de Marina Civil a formarse en buques sísmicos, por incorporar los últimos dispositivos tecnológicos aplicados al mundo naval. «Un marino está preparado para aprender, su formación se prolonga a lo largo de la vida, no se queda en la Universidad», señalaron los dos expertos en buques de investigación sísmica, durante un acto en el campus. Para el estudio geológico de los fondos marinos los barcos que salen de Juliana incorporan una maquinaria muy compleja que obliga a realizar un cuidadoso diseño de la arquitectura naval, apuntó Pedro Vicente. Aunque el último sísmico que salió de Factorías Juliana -el 532- no se llegó a probar en el mar, los responsables del área de ingeniería de la factoría gijonesa subrayan que este tipo de barcos presentan unos sistemas de propulsión muy evolucionados para trabajar sobre los fondos marinos. «La mitad del coste se lo llevan los elementos de investigación sísmica y el hardware y software», señaló el jefe de ingeniería de Vulcano en Gijón, en cuyas instalaciones se inició el proyecto «Blue Arrow» para construir cuatro sísmicos, aunque finalmente sólo se terminó uno. Rueda puntualizó que para el manejo de estas embarcaciones (con investigadores y marinos en su tripulación) es necesario estar «muy entrenado».