FRANCISCO GARCÍA
En su comparecencia de la pasada semana en el Congreso, el ministro de Fomento deslizó sutilmente la posibilidad de convertir El Musel en puerto de refugio. Y vinculó al comisario Tajani con una propuesta que iba a tener fuerte contestación social en Gijón. Fue Blanco quien relacionó puerto de refugio con «Prestige», que es como mentar a la soga en casa del ahorcado. Lo que el Ministro dijo está escrito, no se trata de un mensaje en una botella al pairo. Tal vez el titular de Fomento se soñó ese día ministro de Aviación para elevar desde el escaño un globo sonda que sólo tardó seis días en deshincharse. Sorprendentemente, el globo pasó desapercibido para los diputados del PP, que por tratar de acorralar a Blanco en el fango de los sobrecostes no vieron correr a sus pies la mancha de chapapote. Sólo este periódico se percató de una jugada que ahora Fomento rectifica. Del comunicado de Fomento sólo aplaudo una frase: que hay que hacer del Puerto uno de los mejores de Europa. Lo demás es envainársela.