Manuel CASTRO
El rescate de 1,8 millones de euros de un plan de pensiones de ING Nationale Nederlanden constituido por Emtusa para sus trabajadores se ha saldado con la destitución del director de recursos humanos de la empresa, Abel García Redondo. El concejal y presidente de la empresa, Santiago Martínez Argüelles, exigió su cabeza tras enterarse del rescate de ese dinero por terceras personas. Nadie de la dirección de la empresa municipal se lo había notificado. El concejal, consultado ayer por LA NUEVA ESPAÑA, prefirió «no hacer valoraciones» hasta después de la próxima reunión del consejo de administración de la empresa, que tendrá lugar mañana, viernes.
Según fuentes municipales, la prudencia del concejal también se debe a que no está descartado que se produzcan más ceses en la empresa pública. En concreto, el de su director gerente, Manuel Fernández Rouco. Fernández Rouco y Abel García Redondo se acusaron mutuamente de autorizar a los trabajadores el rescate del citado plan de pensiones. El edil y presidente de Emtusa sometió a ambos a un «careo» en el que el jefe de recursos humanos aseguró que cumplía órdenes de Fernández Rouco y éste sostenía que no tenía ni idea del asunto. En cualquier caso, al edil y vicepresidente de Cajastur se le atragantó esa decisión de la que se enteró por terceros durante el pasado puente del Pilar.
El motivo por el que dos tercios de los aproximadamente 340 empleados de Emtusa optaron por rescatar su plan de pensiones era el temor a una posible insolvencia de ING Nationale Nederlanden, a raíz de la crisis financiera internacional que le afectó. La aseguradora holandesa garantizó a los trabajadores su solvencia, pero no fue suficiente. Muchos de ellos acabaron ingresando en los últimos días cheques de hasta 12.000 euros en Cajastur, tras el rescate del plan de pensiones, que se produjo este mes.
Los trabajadores ya habían pedido en noviembre del año pasado el recate del plan de pensiones, pero la dirección de la empresa se opuso. El pasado 7 de julio, el director de recursos humanos dio el visto bueno, tras haber consultado con la gerencia, según se refleja en un acta de la reunión con el comité de empresa.
El visto bueno supone que Emtusa tendrá que seguir aportando cincuenta euros mensuales para el plan de jubilaciones de cada trabajador (más de 200.000 euros al año para el conjunto de la plantilla). La empresa se habría ahorrado esa cantidad si el rescate hubiera sido una decisión unilateral de los trabajadores, sin autorización de la dirección (según el acuerdo suscrito en su día entre ambas partes, en ese caso, Emtusa dejaría de hacer las aportaciones, que complementan a las que también hacen los propios trabajadores). Ésa había sido la respuesta de la empresa a los sindicatos hasta el pasado mes de julio.
El cese de Abel García Redondo se produce después de varios meses de enfrentamiento interno en la cúpula de la empresa de transportes. Un choque que se ha venido produciendo entre los directivos nombrados por la anterior presidenta de Emtusa, la concejala Begoña Huergo (vinculada a UGT) y los que llegaron bajo la presidencia de Martínez Argüelles. Abel García Redondo y el director de explotación de la empresa, Pablo Sánchez, por un lado, frente al gerente Manuel Fernández Rouco y al director de planificación estratégica de Emtusa, Roberto Gómez (incorporado hace unos meses a la empresa, tras dejar su anterior cargo de asesor del área económica de la Alcaldía) por otro. Abel García Redondo se incorporará en unos meses al plan de prejubilaciones de Naval Gijón, empresa de la que estaba en excedencia.