M. C.
Están en paro y quieren hacerse oír. Se trata de un grupo de alrededor de un centenar de parados gijoneses que se han unido para protestar y exigir un empleo «tal como establece la Constitución que tenemos derecho». Si no, al menos quieren una ayuda económica que permita vivir con dignidad a una familia. ¿Los 420 euros que autorizó el Gobierno para los que quedan sin ingresos? «Son un chiste», señala Sergio González, uno de los portavoces de la «Asamblea de Paradas, Parados y Precarios de Gijón», que se reunirán el jueves de la semana que viene, a las seis y media de la tarde, en la Casa Sindical, para decidir qué hacer y en qué orden.
«Habrá manifestaciones, protestas, encierros y ocupaciones (de locales) contra los responsables de que se haya producido esta situación, que son el Inem, la Dirección General de Trabajo, los bancos y las constructoras», según se ha perfilado ya en reuniones anteriores, apuntó David Álvarez, otro de los portavoces. No piden limosna. La ayuda «digna» que reclaman para los parados hasta que encuentren un empleo que se pueda calificar con tal distinción, proponen que se conceda a cambio de que los beneficiarios realicen trabajos para la comunidad. Tener acceso gratuito al transporte público, la congelación automática de las hipotecas y la mejora de la formación laboral de los servicios públicos de empleo son otras de sus propuestas (ver el recuadro junto a estas líneas).
Entre los que ya se han sumado a esta plataforma están desempleados de larga duración y recién ingresados en las listas del paro. Unos con militancia sindical de base y otros sin afiliación, pero con la vocación de mantener su autonomía respecto a los sindicatos.
La frustración ante la actual crisis llega porque «inyectaron miles de millones a los bancos y a las grandes empresas y a nosotros no nos dan nada», explica Sergio García, que se quedó en la calle el pasado mes de enero después de casi 13 años trabajando en la misma empresa. David Álvarez está desempleado desde hace un mes. Los otros dos miembros de la asamblea que les acompañaron en su comparecencia pública de ayer, César Luna y Blanca Castaño, llevan diez y once meses en paro, respectivamente. «Y por despido improcedente» en el caso de Blanca Castaño, explica esta mujer.
Los 420 euros que les ofrece Zapatero no los calma: «¿Puede vivir con eso una familia de tres personas?», se pregunta David Álvarez. Sus compañeros tienen clara la respuesta.
- Reducir la jornada laboral sin reducción salarial para crear más empleos. Impedir las horas extra.
- Transporte público gratuito para los parados.
- Congelación automática de las hipotecas cuando algún titular queda en paro.
- Una renta básica para los desempleados a cambio de realizar trabajos para la comunidad.
- Eliminación de las ETT.
- Aumento del empleo público.
- Mejorar la formación laboral que dan los servicios públicos de empleo.