Con la gran iglesia de la Inmaculada silenciada por el duelo. Así se despidió ayer en la parroquia gijonesa al pequeño Alejandro Roces Moré, de 3 años, fallecido en la madrugada del miércoles a causa de lo que, presumiblemente, fue una sepsis meningocócica, en la variante más letal de lo que popularmente se conoce como meningitis. Sus padres, Alejandra Moré y Tino Roces; sus abuelas y el resto de familiares fueron arropados por amigos y, sobre todo, por la gran comunidad educativa del colegio de los jesuitas, en una de cuyas clases de Infantil estaba matriculado el pequeño. Todos hacían suyo el dolor por la pérdida «tan prematura como incomprensible» del pequeño Alejandro, «que ya se ha convertido en un angelín de Dios», como les dijo el párroco de la Inmaculada, José Antonio García Quintana. A falta de la confirmación oficial en laboratorio, las autoridades sanitarias dan por bastante seguro que el pequeño es la segunda víctima mortal de la meningitis en Asturias en lo que va de año, aunque debido a que esta enfermedad suele cursar -como la gripe- en los meses de otoño-invierno, el suyo sería uno de los primeros casos de la temporada. El pequeño enfermó la noche del martes y la evolución fue letal en sólo unas horas.