FRANCISCO GARCÍA
Incertidumbre será la palabra clave en el futuro próximo, si como los expertos vaticinan nos va a tocar vivir sorteando un archipiélago de crisis. Atrás quedaron los años felices, la opulencia, el hábito de rasgar sin preocupaciones las cuerdas de la guitarra de la prosperidad como la cigarra de la fábula. Incertidumbre en lo económico, lo laboral, lo social? incluso en los sentimientos, bombardeados de continuo por los dardos de la falta de certezas. Algunos expertos del mal ajeno aconsejan la recuperación de los sentidos como fuente de placer, de bienestar, de salud, de confianza. Hemos sobredimensionado los sentidos relacionados con la lejanía, como la vista y el oído, y atrofiado aquellos otros vinculados a la proximidad, como el tacto, que favorece la producción de endorfinas, la hormona de la alegría, el euforizante natural. Con la que está cayendo, convendría recuperar el placer de tocarnos, de chocar las manos, de retornar al abrazo. Démonos al tacto con sumo gusto.