Á. C.
A principios del siglo XIX el abastecimiento de agua a la villa de Gijón se realizaba mediante diversas fuentes y manantiales cercanos al núcleo urbano. Ante el notable incremento de la población (existían aproximadamente 25.000 habitantes), dicho abastecimiento fue insuficiente y se planteó la necesidad de realizar la traída de aguas desde manantiales localizados fuera de la villa. El industrial Anselmo Cifuentes propone la realización de un estudio comparativo, en cuanto a caudal y altura, de los más importantes: Llantones, Peña de Francia en Deva y la Fontanía, en La Guía. El del barrio de Mingones en Llantones (parroquia de Leorio) fue el elegido, al contar con 96,5 metros sobre el mar y un caudal de 74,5 litros/segundo. Las obras de la traída se comenzaron el 17 de agosto de 1887, llegando el agua a Gijón dos años después. La ciudad festejó el acontecimiento dándole el nombre de «17 de agosto» a una calle de la villa.
El proyecto constó de una casa de toma, seis kilómetros de canalización hasta Roces -donde se ubica un depósito regulador doble cubierto con 15.000 metros cúbicos de capacidad-, una doble canalización entre Roces y Puerta la Villa, de unos tres kilómetros, y una red de distribución urbana que superaba los diez kilómetros de longitud. En la sesión del Pleno del 22 de marzo de 1890 se conceden las primeras autorizaciones para proceder a la acometida del agua de Llantones en 44 edificios, propiedad de 35 particulares, entre los que se cuenta el Palacio de Revillagigedo.