M. C.
Los historiadores Rubén Vega y Elena Toral solicitaron ayer formalmente a la Consejería de Cultura del Principado y al Ayuntamiento de Gijón que paralicen el desmantelamiento de la última grúa de Naval Gijón que permanece en pié. Los historiadores abogan por crear un museo industrial en el astillero en proceso de liquidación.
Otras dos grúas ya se han trasladado al puerto guipuzcoano de Pasajes, donde están montadas en el astillero Zamakona. Una tercera, se derribó para su achatarramiento. Esa es la misma suerte que correrá esta grúa de pico de pato, una de las dos de mayor tamaño con que contaba el astillero y la más antigua de todas. El desmontaje ha sido encargado por Naval Gijón a la empresa Montur, que inició ayer los trabajos en esa grúa, que concluirán previsiblemente a lo largo de lo que queda de semana.
El desmantelamiento del astillero en proceso de liquidación se inició a finales del pasado mes de agosto. Además de las grúas, también se van a eliminar las náves móviles y dos pequeños puentes grúa, aún pendientes de desmontar y trasladar a Zamakona, que también adquirió estas naves.
Rubén Vega y Elena Toral no sólo abogan por conservar la maquinaria que se uso en los últimos años en el dique naval de Poniente. «Todo el conjunto del astillero histórico, en sí mismo, merece ser conservado y reutilizado», dado que el dique seco de Naval Gijón, es de los más antiguos de España. Anselmo Cifuentes lo construyó entre 1882 y 1991.