M. C.
Un buen número de gijoneses aprovechó las horas soleadas de la mañana de ayer para acercarse a los cementerios del concejo con motivo de la celebración del Día de Todos los Santos. La visita a los cementerios de Ceares y Deva ya había sido alta a lo largo de toda la semana pasada. Aunque la afluencia fue más escalonada que en otros años, según explicó personal de ambos camposantos. En las capillas de los cementerios de Deva y Ceares se celebraron sendas misas, a las doce del mediodía, y en las de la zona rural se repartieron entre la mañana y la tarde, mucho más desapacible por el mal tiempo.
Pero ayer los oficios católicos no fueron los únicos actos religiosos en Gijón. La Iglesia Evangélica organizó un acto en el cementerio civil de Ceares, como homenaje al primer protestante allí enterrado. Los evangélicos cuenta con unos 150 fieles en Gijón, una parte de los cuales acudió al acto de ayer ante la tumba del calvinista Luis Truan, sepultado en el cementerio civil de Ceares en 1876. El pastor evangélico José Luis Fernández, presidente de la Asociación Cultural José María Pla, explicó ayer que ese enterramiento marcó un hito, porque hasta entonces los protestantes tenían muchos problemas para recibir sepultura. Pero no fue el fin de los problemas para estas iglesias cristianas: «En los años del nacionalcatolicismo no se permitía que hubiera personas siguiendo el féretro», puso como ejemplo.