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-¿Hay algo en claro sobre el gobierno del nuevo centro?
-Nada. Sólo que la vicerrectora de Ordenación Académica nos dijo que nada de pensar en un subdirector por cada titulación. Estoy seguro de que, según que salga un director u otro, se pueden tomar decisiones muy distintas. Si yo saliera director de ese centro, procuraría que el grado de Tecnologías Industriales, sin atribuciones profesionales, fuera muriendo por su propio peso, porque lo encuentro absurdo. Y al contrario, si el director de ese macrocentro es el actual director de la Politécnica, se intentaría potenciar todo lo posible.
-¿Se presentará a las elecciones?
-No, porque, entre otras cosas, soy muy mayor, estoy cansado y no creo en ello. No me veo con capacidad para dirigir ese centro, tendría que ser alguien de la Politécnica. Yo no soy tan atrevido.
-¿Tira la toalla?
-Yo la batalla la estoy dando a nivel de director. Si me respalda la junta de escuela y hay que planear medidas de presión, yo las encabezo y los alumnos, también.
-¿Habrá dimisión?
-Está prácticamente decidida. Me siento herido en mi dignidad como director de la Escuela por el hecho de que no se me haya consultado, pese a que somos el centro que más alumnos aporta al campus. Eso es lo que va a pesar fundamentalmente en mi dimisión. Trataré de acabar los deberes que tengo ahora, pero cuando se empiece a planificar el nuevo curso yo ahí no quiero participar. Ni siquiera terminaría este curso, porque quien lo tiene que cerrar es el nuevo director.
-¿Es fusión, absorción o unificación?
-Los que lo proponen querrán disfrazarlo de lo que quieran, pero en resumen se trata de una pura y simple absorción de la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial y de la Escuela de Ingeniería Técnica Informática por parte de la Politécnica. Que me dicen que eliminan las tres, sí, pero luego la Politécnica resurge de sus cenizas. De hecho, ya emplean el nombre de Politécnica para hablar de esa futura escuela.
-¿Qué opina de la idea del pasillo mecánico en el campus?
-Es sólo una unificación física sin acuerdo entre las partes. Nos están obligando a una fusión cuando dos de las partes estamos en contra, y luego nos piden colaboración.
-¿Se pierde la historia centenaria de la Escuela de Peritos?
-Claramente se trunca. De hecho, una de mis penas es el museo de la ingeniería técnica industrial que ya tenía encauzado. Depende de qué director venga se utilizará ese material o irá a la basura.
-¿Es momento de pensar en una Universidad Politécnica?
-En esta época de crisis y con una Universidad como la de Oviedo, que va reduciendo el número de alumnos, parece que no sería lo adecuado. Hace unos años, cuando lo propuso Álvarez-Cascos, sí hubiera sido partidario. Entonces me hubiera parecido bueno para Asturias.
-¿Cómo son las relaciones con el nuevo equipo rectoral?
-No creo que haya nada contra esta escuela, pero en este caso actuaron con mucha ligereza. El rector, que, según sus propias palabras, había pensado en dos centros y era el Principado el que quería un centro, acabó entrando por el centro único, pero mienten porque quien tomó la decisión sin consultarnos fue el Rectorado. Estamos muy molestos.
-¿El consejo de campus sigue funcionando?
-Quedó en una reunión donde se avanzó un poco en el funcionamiento administrativo, pero nada más.
-¿Y el grado de diseño industrial que demandaban?
-El Rectorado dijo que ahora estábamos adaptando las nuevas titulaciones y que hasta 2011 no se hablaría de nada nuevo. Yo tenía pensado pedir en 2011 ese grado. Con el nuevo centro y la nueva dirección que surja, no sé qué pasará. Otro perjuicio para los alumnos es que tenemos unos convenios con la Politécnica de Valencia y con la Universidad de Austria que automáticamente caducan. Podría intentar revisarlo, pero está todo por definir.
-Más conflictos. «Semana negra» en el campus, ¿sí o no?
-Ahí el único que fue un poco más comprensivo con el Ayuntamiento fui yo. Los otros directores fueron bastante beligerantes, se alinearon con el Rectorado, pero ahora vuelven a retomar la urbanización de la parcela. Tendrán que negociar Ayuntamiento y Universidad. A lo mejor conmigo se quitan de en medio a alguien que no se lo tomó tan a pecho, con lo cual tuve bastantes disgustos y se me echó bastante en cara. Lo único que cabe es negociar y exigir que se haga con garantías.
-¿Qué opina de las manifestaciones de Taibo hacia el rector?
-Ahí Taibo metió la pata. Estuvo fuera de lugar y enconó más el conflicto, en lugar de ganar adeptos. Hubo gente que automáticamente se puso en contra de la «Semana negra». Fueron unas manifestaciones muy desafortunadas.
«Cuando Álvarez-Cascos propuso una Universidad Politécnica para Gijón tenía sentido; ahora ya no es posible» «Los acuerdos de doble titulación con Valencia y Austria quedan en el aire a partir de 2010» «El consejo de campus quedó en una sola reunión donde se avanzó algo en cuestiones de ámbito administrativo»