R. GARCÍA
Giuseppe Vivaldi, el veterano delincuente de 65 años que atracó una oficina bancaria gijonesa en octubre de 2008, se enfrenta a una condena de nueve años y nueve meses de cárcel. Es lo que pide el fiscal encargado del caso, que se juzgará previsiblemente durante el mes de enero en la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Gijón, quien además ha reclamado que el acusado indemnice a sus víctimas con un total de 3.270 euros.
Acaba de cumplirse un año del atraco por el que está acusado Vivaldi. Ocurrió el 23 de octubre de 2008, pocos minutos antes de que la sucursal bancaria cerrara sus puertas. Alrededor de las dos de la tarde, Giuseppe Vivaldi llamó al timbre de la sucursal, situada a la altura del número 16 de la calle San Bernardo. Una empleada se dirigió a abrirle la puerta. Cuando Vivaldi pasó el umbral de entrada, le dio un fuerte empujón a la trabajadora, sacó una pistola semiautomática y un cuchillo de cocina de 20 centímetros, y le propinó una patada al director de la sucursal.
En actitud amenazante, el delincuente pidió a los empleados que se dirigieran al despacho del director, y una vez allí les ató las manos. Sólo dejó sin atar a la apoderada de la sucursal, a la que el delincuente obligó a poner en funcionamiento el mecanismo de retardo de apertura de la caja fuerte, el dispensador de dinero y el cajero automático. Una vez que la trabajadora hubo realizado todas estas operaciones el acusado se apoderó de 78.460 euros en efectivo que guardó en un una bolsa con la que pretendía huir del lugar. No sin antes dejar amenazados a los trabajadores para tener tiempo de margen para la huida. Por eso el atracador dejó en el banco «un artefacto explosivo simulado que colocó en el suelo», tal como recoge el fiscal.
Pero al abandonar el despacho del director en dirección a la calle, el atracador se dio cuenta de que en la vía ya le estaban esperando varios funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía de la Comisaría de Gijón. Con las mismas, dejó el dinero en el banco y salió sin oponer resistencia, mientras los funcionarios entraban en la sucursal para liberar a los rehenes. En ese momento, Vivaldi aún estaba disfrazado con peluca y gorra en la cabeza, guantes, rostro pintado de negro, una careta y papeles en las ropas y el calzado para disimular su altura y su complexión.
Ahora el fiscal encargado del caso le considera responsable de un delito de robo con violencia en las personas en grado de tentativa, de tres faltas de lesiones y de otros delitos de tenencia ilícita de armas y de detención ilegal. El representante del ministerio público ha llamado además a declarar a los cinco trabajadores del banco que se encontraban en la sucursal en el momento en el que se produjo el atraco. Desde ese día el acusado se encuentra cumpliendo prisión preventiva y está internado en la Unidad Terapéutica y Educativa (UTE) de Villabona.
No era la primera vez que este conocido delincuente robaba en un banco. Giuseppe Vivaldi es ampliamente conocido por la Policía asturiana. Ya había asaltado otras cinco oficinas bancarias en Asturias. De hecho, su historial comenzó hace más de 20 años. En los ochenta, Vivaldi actuaba en Barcelona y Cornellá, en donde fue detenido hasta en siete ocasiones. En la década de los noventa llegó a Asturias y fue detenido de nuevo otras dos veces: una en Gijón -después de atracar un banco en la calle Seis de Agosto, del que se llevó 723.000 pesetas- y otra en Oviedo. Ahora vive ya el último episodio de su vida de delincuente, al menos así se lo ha asegurado a sus tutores de la UTE.