joaquín mateos palacio Director de la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial de Gijón
C. JIMÉNEZ
Joaquín Mateos echará el cierre el próximo mes de febrero a la historia centenaria de la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial como centro independiente. Será cuando se haga efectiva la fusión de las tres escuelas de enseñanzas técnicas de Gijón. Él fue quien coordinó el traslado desde la antigua sede de la Escuela, en el centro de la ciudad, a su actual emplazamiento, en la llamada «milla del conocimiento». Con Bolonia a las puertas y el polémico plan de reorganización del campus sobre la mesa, repasa los retos más inmediatos para la comunidad universitaria.
-¿Cómo vivió el traslado desde Manuel Llaneza al campus?
-Estaba todo tan incompleto... faltaba hasta la rotulación. Hicimos una rotulación provisional cuando en el año 2006 celebramos en la Escuela un congreso de innovación educativa y como nos daba vergüenza aquella situación, con dinero de la Escuela y trabajando personas del centro, hicimos una cosa provisional que siempre quedó pendiente. Además, nos encontramos muy cortos de espacio, con despachos para tutorías masificados, mientras que luego en el resto del edificio quedaban huecos libres.
-¿Los edificios departamentales cubrieron esas carencias?
-Yo siempre promoví el hecho de que los profesores tuvieran despacho en la Escuela en lugar de en las sedes departamentales, aunque fuera compartido, porque los profesores deben estar cerca de los alumnos. Que un profesor tenga un despacho a más de un kilómetro de distancia resulta contraproducente. También hubo que plantear una batalla fuerte para lograr que una sala que teníamos se habilitara como biblioteca, considerada como una zona más de la biblioteca del campus y que hoy da servicio a dos mil y pico alumnos.
-¿Cuántos estudiantes recibieron este año?
-Hemos subido respecto al año pasado. Estamos por los 2.300, todavía pendientes de cerrar las listas de Mecánica. Desde 2005 ha habido una progresión creciente, pese a que la tendencia general en la Universidad era hacia abajo. En conjunto, de nuevo ingreso bajamos. El año pasado tuvimos 543 y este año rondaremos los 500.
-¿A qué achaca esos cambios?
-Muchos de los que tenían la intención de hacer el ciclo superior, con esto de Bolonia se lo pensaron y se matricularon directamente en la Politécnica.
-¿El alumno teme Bolonia?
- Hay dudas porque quedaron cosas mal explicadas desde la Universidad. No se sabe que cuando se acabe el primero lectivo de este año y se vayan agotando en años venideros, para tener derecho a las convocatorias establecidas para los cursos a extinguir deben estar matriculados de todas las asignaturas. Si no, no podrán examinarse y tendrán que adaptarse al plan nuevo.
-¿Y la infraestructura de sus aularios, está adaptada a los requisitos del espacio europeo?
-Va a haber cantidad de seminarios con grandes grupos de 80 alumnos y otros de 10 o 15. No sé de dónde vamos a sacar esos espacios. El edificio en el que estamos ahora no tiene estructura para eso. Tendríamos que arreglarlo y las posibilidades son regulares, porque las aulas escalonadas no se pueden dividir.
-Y, además, con centro único.
- Para mí, el campus pierde potencial. No le veo más que inconvenientes a esa decisión. Si acaso, las ventajas que se me están esgrimiendo ahora no son de tipo académico, sino que se trata de tener un centro potente para poder concurrir a financiación europea, con proyectos de investigación centrados en los departamentos, no en los centros. Los centros tenemos que dedicarnos a la docencia y procurar que salgan unos buenos ingenieros. La otra parte, que yo no digo que no sea importante, es un cometido de los departamentos.
-El «cluster» de energía ya promueve un «lobby» departamental.
-Decir que el centro único es para eso es una falacia, porque se ha logrado un proyecto muy importante sin acudir a la unificación.
-¿Qué espera del período de transición hacia el centro único?
-Manejar veinte titulaciones en grados, másteres y títulos actuales, con cinco mil y pico alumnos, con esta distribución física que tiene el campus, es imposible.
-¿Qué propone para la unificación de los espacios físicos?
-Yo el campus lo veo apropiado para tres centros. Todo lo más, para dos con una Escuela de Industriales potente, con más de 3.000 alumnos, que sería puntera en España, y después una escuela más pequeña con Informática y Telecomunicaciones. Con un centro único cualquier nueva titulación que se quiera poner va a ir a ese centro y va a llegar un momento en que no podrá seguir aumentando.
-¿Comulga con la idea de la optimización de recursos que se esgrimió desde el Rectorado?
-A nivel docente, las ventajas que nos ponen de coordinación no son nuevas, está claro que nos podemos coordinar perfectamente dos centros. Con vistas al exterior y con vistas al peso en la Universidad no es lo mismo un director que tres. En conjunto, la potencia de los tres centros es mayor que sólo uno. Entiendo que no tenga sentido que haya estudios de Industriales en dos centros a 800 metros uno de otro, pero yo vería bien una Escuela de Industriales centrada en nuestro edificio más las sedes departamentales, y después otra escuela con Informática y Telecomunicaciones que iría perfectamente en lo que en la actualidad son los aularios.
-¿Y la coincidencia de materias entre unos y otros grados no es razón suficiente para la unificación?
-Ahí no digo nada, si vamos a tener los mismos programas para asignaturas, no pasa nada, pero, ojo, Informática tiene cinco asignaturas comunes con Industriales y nos vimos negros en el comité de técnicas para que aceptaran eso. Informática es una cosa distinta. En Oviedo sí podrían juntarse con Minas. Si es tan ventajoso, ¿por qué no repiten en otros campus el modelo que quieren aplicar ahora en Gijón? Porque si lo hacen en Oviedo, Gabino de Lorenzo sacaría los tanques a la calle.
-¿Echaron en falta apoyo municipal en su batalla contra el centro único?
-En el Ayuntamiento nos dijeron que, en realidad, lo importante eran las titulaciones y qué más daba un centro que dos, pero que la decisión estaba ya tomada.
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-¿Qué talento desearía tener?
-Capacidad de persuasión.
-¿Cuándo y dónde ha sido más feliz?
-En Gijón he sido siempre moderadamente feliz.
-¿Qué reforma de la sociedad considera más urgente?
-El conjunto de la educación de este país está fallando mucho.
-¿A cambio de qué daría todo lo que tiene?
-Es poco lo que tengo, pero diría que a cambio de la paz en el mundo o de que se curara una enfermedad.
-¿Un lugar de Gijón para perderse?
-Tendría que empezar a buscarlo, porque me pierdo poco. La profesión me lleva de la Escuela a casa. Soy muy de barrio, y muchas veces cuando salgo a dar una vuelta voy a Candás.
-¿Mar o montaña?
-Prefiero campo; de hecho, tengo una huerta donde voy todos los sábados, me entretiene y me sirve para oxigenarme un poco.
-Aficiones.
-Ver alguna película, en la tele no en el cine, y la moto. Soy motero desde hace muchos años.
Joaquín Mateos Palacio
Diplomado en Ingeniería Técnica Industrial por la Universidad de Oviedo ( promoción de 1961-1965), licenciado en Ciencias Físicas por la UNED y doctor en Matemáticas. Es profesor de Universidad desde 1967 y director de la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial de Gijón desde mayo de 2003.