A. R.
Las obras del estacionamiento subterráneo de la plaza del Parchís (plaza del Instituto) continúan ya sin el freno que supuso el hallazgo de unos restos arqueológicos. El espacio que antes estaba protegido, mientras los arqueólogos inventariaban y estudiaban las piezas y edificaciones que habían salido a la luz, está ahora ocupado por las máquinas que llevarán a cabo la adecuación del espacio para su uso como un gran aparcamiento subterráneo, para residentes de la zona y de uso rotacional.
Pese a que la Consejería de Cultura haya atribuido poco valor a los hallazgos, para algunos expertos lo que ha permitido esa excavación es certificar dimensiones y la estructura de una canalización que, casi sin género de dudas, se corresponde con un tramo del acueducto de La Matriz. Esa infraestructura es, salvando las distancias del puerto gijonés, «la mayor obra pública ejecutada en Gijón hasta el siglo XIX», según indica el investigador y experto en arquitectura local Héctor Blanco. Ese canal cubierto, de tres kilómetros, conducía agua al centro desde Las Mestas. Estaba realizado en mampostería y tenía forma abovedada, con unas dimensiones para recorrerlo a pie.