Los alumnos del curso de vela que el domingo se vieron sorprendidos en su actividad náutica por un brusco cambio de viento, con ráfagas de fuerza 6 a 7 según indicaron desde la Torre de Salvamento, estaban siendo controlados en ese momento por seis embarcaciones de adultos vinculados a la entidad deportiva. En concreto, según explicaron ayer portavoces de la escuela de vela, cuatro zódiacs, la embarcación del padre de uno de los alumnos, y la «Pinzón», propiedad del Club de Regatas, seguían el acontecer de las prácticas deportivas de los 11 barcos de los alumnos, que se entrenaban para participar en regatas. «Se prefirió no salir con todos los barcos que tenemos, y que algunos niños fueran en las zódiacs, para controlar los riesgos en vista de la previsión de mal tiempo», explicó la misma responsable. Eso evitó que la galerna, que provocó el vuelco de varias embarcaciones, generase problemas mayores que no fuera el susto en el cuerpo que se llevó algún participantes. Los niños volvieron a puerto en las embarcaciones del club, con el seguimiento de los prácticos de El Musel, de Salvamento Marítimo y la Guardia Civil.