La costa gijonesa volvió a sufrir ayer el azote del temporal. El viento hizo que las olas rompieran con fuerza durante todo el día en el Muro. El Instituto Nacional de Meteorología preveía para ayer en Gijón fuerte marejada y olas de hasta tres metros. En los alrededores de la playa algunos turistas sacaban fotos del intenso oleaje que, según las previsiones, podría volver a repetirse hoy. En la fotografía, aspecto de la escalera 0 en la tarde de ayer.
La escalera 0 de la playa de San Lorenzo, conocida popularmente como «La Cantábrica», fue inaugurada en marzo de 2008 y, desde entonces, según habituales del paseo marítimo, «sólo da problemas». El fallecimiento de la vecina de Cimadevilla María Aránzazu Figaredo, que perdió la vida el martes arrastrada por una ola en esta escalera, ha vuelto a abrir el debate de una infraestructura que no ha gustado a todos los gijoneses y menos a los del barrio Cimadevilla, que la consideran poco necesaria. No obstante, hay opiniones para todos los gustos.
El ecologista Fructuoso Pontigo asegura que es muy difícil «poner puertas al mar» y apela a la responsabilidad individual para defender la existencia de la escalera 0 de la playa: «Cada uno tiene que ser consciente de lo que hace. Me pongo nervioso cada vez que veo en el espigón de Fomento a gente que va a que le pasen las olas por encima. Me parece que todos necesitamos ser más responsables». Para el portavoz de la Coordinadora Ecologista, es tan importante la responsabilidad de la Administración construyendo obras públicas «como la de los ciudadanos al usarlas».
El pescador Manuel Fernández se muestra de acuerdo con esta afirmación de Pontigo, pero añade otra reflexión: «Lo que para mí está claro es que si la escalera no existiese nadie bajaría por ella porque no habría por donde acceder. De esta manera evitaríamos riesgos».
Los que utilizan habitualmente esta zona para bañarse son, según los habituales, aquellos que no tienen miedo y que se acercan al lugar tanto en verano como en invierno, «los chavalinos». Un vecino de la zona, Paulino Domínguez, asegura que los más jóvenes «están todo el día jugando por aquí y tirándose, sobre todo en verano. Un día va a haber una desgracia porque no son conscientes del peligro». Domínguez está convencido de que la gente mayor no usa esa entrada al mar. «Para qué la van a usar si es que en el fondo en este lugar lo único a lo que puedes acceder es a un conjunto de rocas porque no hay más».
Otro gijonés, Pedro García, tampoco se explica por qué se abrió esa escalera con el número cero: «Me parece una tontería y creo que su construcción no era necesaria en su momento, pues hay otra escalera muy cerca. Se creó sólo para que haya peligro». Arancha no fue la primera fallecida en el lugar. En enero de este año un fotógrafo extranjero perdió la vida en la escalera 0. La situación ha puesto en marcha las protestas de algunos vecinos y la defensa de la escalera que realizan otros. El debate vuelve a estar abierto.
«Hay otros cientos de lugares más peligrosos en Gijón»
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Ecologista
«No era necesaria la instalación, hay otra escalera muy cerca»
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Habitual de la zona
«Los chavales andan por ese lugar y no son conscientes del peligro»
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Habitual de la zona
«Si no estuviera la escalera nadie se metería, es de lógica»
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Pescador