josé luis cienfuegos
Director del Festival Internacional de Cine de Gijón
María IGLESIAS
Inmerso en pleno proceso de producción y remate de detalles de la 47º edición del Festival Internacional de Cine de Gijón (que se celebra del 19 al 28 de este mes) el director del certamen, José Luis Cienfuegos, hace un repaso de sus quince años al frente del Festival gijonés. «Al que he visto crecer a pequeños pasos», dice. Consciente de que la renovación, año tras año, es complicada, Cienfuegos anuncia la creación de una nueva sección que «pretende dar el relevo a la sección oficial».
-Lleva quince ediciones al frente del FICXixón. ¿Podría hacer un balance de estos años?
-En estos quince años se puede ver una evolución del festival, que siempre ha ido de la mano del público. Evolución en cuanto a la programación, infraestructuras, o profesionalización. Esto se refleja en el posicionamiento de Gijón como un Festival de Cine con sello propio, asentado dentro del circuito de festivales internacionales en la defensa del cine de autor. Más allá de las cifras de asistencia (de pasar de los 12.000 a más de 74.000 espectadores) de lo que estamos muy contentos es de poder ofrecer al público un festival con películas de calidad y autores de prestigio.
-Ese crecimiento constante de público, ¿se debe al progresivo acercamiento del Festival a la ciudad?
-Más allá de los primeros años que fueron bastante complicados, sobre todo, a la hora de defender un tipo de programación, luego hemos trabajado todos a una. Se ha creado una red de directores, de medios, de público, que año a año van pasando por el Festival y hablan de él. El nivel de directores que tenemos en Gijón da satisfacción, pero también produce vértigo. Gijón está en el circuito con una propuesta que, a priori parecía muy arriesgada, aunque nosotros nunca lo creímos así. El Festival está dando pequeños pasos y creciendo con cautela, en ese sentido me considero un discípulo de Fernando Lara (ex director de la Seminci), que comentaba que un Festival debe ser como la piedra en el estanque, para que poco a poco vaya implicando a la ciudad. El Festival de Gijón tiene un presupuesto de 900.000 euros; se acaba de celebrar ahora la Mostra de Valencia, que cuenta con un presupuesto de más de dos millones de euros y que consideraba un éxito haber llegado a los 15.000 espectadores. San Sebastián juega en otra liga, así que nos sentimos muy orgullosos de haber podido implicar a la ciudad.
-¿Cuáles han sido los momentos más destacados de estos quince años?
-Hubo momentos muy especiales. Guardo muy buen recuerdo de la primera época del Festival, sobre todo, de los conciertos que se celebraban en el teatro Jovellanos con los grupos independientes de la ciudad, que tenían un gran prestigio fuera de Asturias pero que merecían un mayor reconocimiento. Eran unos conciertos emocionantes y descubrimos que gente, que no llegaba a los 30 años, podía sacar adelante proyectos novedosos; ellos en la música y nosotros con un Festival de Cine. También recuerdo los encuentros con directores; la rueda de prensa de Abbas Kiarostami acabó siendo una lección magistral de cine. Más que momentos especiales, tengo la satisfacción de ver desde fuera el propio festival y me emociona ver un equipo unido, profesional, sacando adelante un Festival como éste. Ahora mismo proyectamos tantas películas como el Festival de San Sebastián y eso es mérito de la gente que está trabajando para luchar con las dificultades que nos estamos encontrando los festivales.
-¿Qué tipo de dificultades?
-El mayor reto con el que nos estamos encontrando es tecnológico, el salto al digital. Antes en los festivales había 35 y 16 milímetros y nosotros tenemos que tener respeto por los formatos originales en los que han sido rodados las películas, pero ahora mismo va a ser el primer año que vamos a proyectar en alta definición. Eso cuesta un dinero y un esfuerzo económico al que nos tenemos que enfrentar, en detrimento de otras cosas. Luego también tenemos otro reto, los festivales somos el punto de resistencia, la última fortaleza del cine de autor, además de un tipo de cine que es el que permite avanzar en el lenguaje cinematográfico, es decir, sin estos cineastas que abren nuevos caminos no habría nuevo lenguaje audiovisual. Sin embargo, en los grandes mercados internacionales cada vez se vende menos cine de autor porque no funciona en las salas comerciales. Eso supone que cada vez hay menos copias en circulación y eso nos dificulta a los festivales a la hora de programar. Luego, dada a esa crisis, las distribuidoras nos cobran las películas que presentamos en la competición.
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-¿Qué talento desearía tener?
-Me cuesta mucho escribir, no sé dibujar, ni tocar un instrumento y soy un desastre con las manualidades.
-¿Cuándo y dónde ha sido más feliz?
-Esas cosas no se cuentan.
-¿Qué reforma de la sociedad considera más urgente?
-Reforma, o derribo, esa es la cuestión.
-¿Un lugar de Gijón para perderse?
-Mi sentido de la orientación es patético, me suelo perder muy a menudo.
-¿Mar o montaña?
-Donde me lleven. En eso sí que soy muy sumiso y disciplinado.
-Aficiones.
-Cómic, música... y hay quien dice que corregir, tachar, editar (¿censurar?) los textos del programa de mano.
José Luis Cienfuegos
-Cursó los estudios de EGB y Bachillerato en Los Escolapios (Oviedo)
-Estudió Psicología en la Universidad de Oviedo
-Trabajó en la obra cultural de Cajastur
-Colaboró en Radio 4
-Trabajó en el departamento de prensa del Festival de Cine
-Formó parte del jurado de diferentes festivales internacionales
-Trabajó en la comisión de valoración del Instituto de Cinematografía
-Lleva quince ediciones como director del Festival Internacional de Cine de Gijón.