FRANCISCO GARCÍA
Cuenta Plutarco en sus «Vidas paralelas», que un patricio romano adinerado y elocuente, Publio Clodio Pulcro, ardía de amor ante Pompeya, la mujer de Julio César; y que aprovechando la fiesta de la Buena Diosa -celebración vestal a la que sólo podían asistir mujeres- se coló, disfrazado, en tal celebración exclusivamente femenina. Una vez descubierto fue apresado y condenado, convicto de engaño y sacrilegio. A pesar de estar seguro de que Pompeya no había cometido hecho indecoroso, el emperador pronunció una frase que hizo historia, ante la evidencia de que su mujer pudiera ser sospechosa de infidelidad: «No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo». Desconozco si el concejal de Urbanismo de Gijón, Pedro Sanjurjo, ha leído a Plutarco, ni si falta le hace; pero contratar para la revisión del Plan General gijonés a la misma empresa a la que le anularon el polémico Plan de Llanes da pie a que Sanjurjo responda con la contundencia con la que César se dirigió a Pompeya: «Tuas res tibi habeto». «Llévate tus cosas de aquí».