M. CASTRO
El comité de empresa de Emtusa ha anunciado para mañana, jueves, el inicio de una huelga de celo de los conductores de la compañía municipal que supondrá en la práctica la prolongación en las frecuencias de los autobuses urbanos. El Ayuntamiento ha eliminado la aportación de 49 euros mensuales por trabajador para un plan de jubilaciones. La respuesta de la plantilla es ceñirse a la jornada laboral que marca el convenio colectivo, que en la actualidad se está superando ampliamente. Ayer, 20 de los 160 conductores que estaban trabajando en las calles de Gijón lo hacían en días en los que en teoría tenían que descansar. Este trabajo extraordinario supuso que pudieran circular 10 de los 80 autobuses que estaban en servicio, una sexta parte del total, según los datos facilitados por el presidente del comité de empresa, Juan Carlos Rubiera Piñera. A partir de mañana, los descansos que marca el convenio colectivo se cumplirán a rajatabla, añadió.
El conflicto se ha desatado tras la decisión del presidente de Emtusa y concejal Santiago Martínez Argüelles de eliminar la aportación de 49,7 euros mensuales que la empresa abonaba por nómina a cada uno de los 340 trabajadores de la empresa para un plan de jubilaciones en ING Nationale Nederlanden.
Martínez Argüelles justificó esta medida por el hecho de que un 80% de la plantilla retiró los fondos aportados al citado plan de manera unilateral, lo que facultaba a la empresa para dejar de realizar las aportaciones mensuales. El comité no facilitó a la empresa la lista de los que retiraron los fondos, por lo que Emtusa dejó de hacer aportaciones para toda la plantilla.
El comité sostiene que la retirada de fondos fue pactada con la dirección de la empresa. Dio su autorización el que era director de recursos humanos, Abel García Redondo, el 7 de julio. El 8 de septiembre, «con facilidades administrativas por parte de la dirección», los trabajadores que quisieron retiraron los fondos. La gestión se hizo a espaldas del concejal, que destituyó a finales de octubre al director de recursos humanos cuando se enteró de lo que había sucedido. «Si entre la dirección de la empresa y Santiago Martínez Argüelles no hay comunicación, porque el concejal se enteró dos meses después, eso no es problema de los trabajadores», reiteró ayer el presidente del comité.
El asunto va camino de los Juzgados, donde empresa y comité han anunciado la interposición de sendos conflictos colectivos. Martínez Argüelles sostiene que la autorización del ex director de recursos humanos no era suficiente, sino que el rescate de alrededor de 1,8 millones de euros del fondo de jubilaciones exigía un acuerdo de la comisión negociadora del convenio colectivo o un acuerdo en el Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos (SASEC), al entender que se trata de una modificación sustancial del convenio. El comité, en cambio, considera que numerosos acuerdos con la dirección se han venido tomando directamente con el director de recursos humanos, quien además en esta ocasión dijo actuar tras haber consultado al aún gerente de la empresa, Manuel Fernández Rouco.
Pese al conflicto, el diálogo entre las partes se mantiene abierto: Martínez Argüelles espera «una contrapropuesta» de los sindicatos tras hacerles una oferta. El principal escollo es que la empresa exige a los trabajadores que devuelvan el dinero en el plazo de tres meses si quieren que la empresa vuelva a abonar los 49,7 euros en disputa.