R. VALLE
«Si no sabéis leer mis ojos, de nada servirá que intente hablaros». Esta reflexión reconvertida en verso por obra y gracia del obispo emérito Pedro Casaldáliga acompaña la profunda mirada de una niña latinoamericana captada por el objetivo del fotógrafo Joan Guerrero. Verso y mirada se unen, en esta y otras muchas piezas, para lanzar todo un mensaje de compromiso y denuncia en dirección a las conciencias de quienes, desde el pasado lunes, pueden visitar en el vestíbulo del Ateneo de La Calzada la exposición «Los ojos de los pobres». La muestra llega a Gijón, y más en concreto al corazón del barrio obrero de la zona oeste, de la mano, entre otros organismos, de la Fundación Juan Soñador de los salesianos y el Foro Gaspar García Laviana.
Esta exposición es parte de la herencia del trabajo que hace unos años unió a Guerrero y Casaldáliga en el libro «Los ojos de los pobres». El fotógrafo catalán de origen andaluz realizó entre 1996 y 2004 cuatro viajes a Latinoamérica -en concreto a Ecuador, Nicaragua y El Salvador- que le sirvieron para hacer una selección de un centenar de fotografías y contactar con el obispo emérito de la diócesis brasileña de São Félix de Araguaia y una de las voces más reconocidas de la denominada teoría de la liberación. Pedro Casaldáliga sumó a este proyecto un centenar de versos. El Ateneo de La Calzada expone ahora, y hasta finales de este mes, una importante representación de esas imágenes. Y bajo cada una de ellas, unas palabras del religioso. Como esas «los ojos de los pobres ven con otra luz» que se puede leer tras enfrentarse a un Sagrado Corazón y dos indígenas iluminados por cirios. La muestra se completa con un libro de firmas donde los visitantes de la exposición pueden dejar sus opiniones sobre la pobreza o sobre el impacto de la exposición fotográfica.
El azar hizo, además, que la inauguración en Gijón de este trabajo coincidiera en día y hora con el acto de entrega en Barcelona de la medalla de oro al mérito artístico a Joan Guerrero por el «compromiso social» de su trabajo. Del compromiso social de Casaldáliga no hace falta que hablen las medallas ni los méritos.
El poeta
El obispo emérito Pedro Casaldáliga vive en Brasil desde que en 1968 llegara allí como misionero.
El fotógrafo
Joan Guerrero, que acaba de recibir un premio en Barcelona, ha destacado por el compromiso social de su obra.