FRANCISCO GARCÍA
Sorprende el silencio de los departamentos competentes en materia de salud pública en relación con los elevados niveles de mercurio detectados en dos fuentes de Jove. En el Ayuntamiento de Gijón y en el Principado no saben y no contestan, lo cual resulta sospechoso desde el punto de vista de la tranquilidad de los vecinos afectados, que desconocen a qué atenerse; o, lo que es peor, no contestan porque no saben, poniendo de manifiesto una lamentable dejación de funciones. Dios nos libre de crear alarmismo, ni de augurar el advenimiento de daños y perjuicios: los periodistas no somos médicos, ni policías, ni jueces, ni adivinos. Pero si un análisis aleatorio del agua de esas fuentes revela problemas sanitarios lo lógico es prohibir el consumo; y si los vecinos siguen bebiendo pese a la advertencia, hay que cerrar el grifo. Pero sobre todo es preciso dar explicaciones y frenar la inquietud. Determinar el origen del mal y buscar soluciones. No esconder la cabeza bajo tierra o ahuecar el ala.