M. IGLESIAS
Hasta el bombo del castañero se llevó el colegio de Los Pericones para celebrar la entrada del otoño. Y no fue el único. Durante la jornada de ayer, la comunidad educativa de varios centros escolares de Gijón festejó el tradicional magüesto, regado con sidra dulce, en algunos casos, y chocolate en otros.
Los colores del otoño se dejaron sentir en el cielo, y también en los trajes de los escolares, vestidos de asturianos. En Las Mestas, los pequeños realizaron incluso un desfile con montera picona, antes de la degustación de castañas y de los juegos tradicionales.
No faltó la música de la tierra, y en algunos centros, como en Los Raitanes y La Corolla, la mantuvieron durante toda la jornada festiva. El sentir de la gaita llegó acompañado de los bailes, como en el caso de La Corolla, donde los alumnos de Infantil y Primaria se movieron al son de la danza prima.
La medalla a la originalidad se la llevó la Fundación Revillagigedo porque además de comer castañas y tomar sidra dulce, contaron con un pregonero de excepción: Janel Cuesta. Después, los alumnos de Caldedería dieron paso a los juegos, aunque en este caso no fueron los tradicionales, sino el bingo.