P. Á. / C. J.
El equipo de gobierno de la Universidad de Oviedo está dispuesto a asumir la docencia de la Escuela de Trabajo Social de Gijón, pero exige al Principado el coste de la misma, que estima en unos 800.000 euros una vez que el conjunto del nuevo grado esté implantado.
Éste es el mensaje que ayer enfatizó Santiago Álvarez, vicerrector de Planificación Económica de la Universidad, como réplica a las críticas vertidas por el claustro de la Escuela el pasado jueves. Los docentes exigían garantías para la continuidad de estos estudios -hasta ahora en en la nueva Facultad de Ciencias Sociales de la Laboral.
«La Universidad está haciendo todos los trámites académicos para poner en marcha el grado, pero el proyecto está condicionado a la viabilidad económica», indicó Álvarez, quien subrayó que la postura de los dirigentes universitarios es comprensible en un momento, como el actual, en el que la institución las está pasando moradas incluso para pagar las nóminas de diciembre de su personal.
El vicerrector limitó su posicionamiento a la faceta económica del problema. «La integración de los actuales profesores de la Escuela es otra cuestión», señaló Santiago Álvarez, al tiempo que advirtió de que una hipotética medida de esta naturaleza «tendría que adoptarse respetando la LOU» . Santiago Álvarez tampoco aclaró si la Universidad crearía una nueva área de conocimiento para estos docentes o los adscribiría a la más afín de las ya existentes, la de Sociología.
El claustro considera «subsanables» los requisitos para integrarse como personal de la Universidad y apelan a la propia normativa de la ANECA para reclamar un período «transitorio» en el que se reparen esos «desequilibrios». «Sería una pena que se perdiera esta titulación, somos la única escuela pública del Norte de España», señalaba ayer la directora María José Capellín. El lunes se reunirán con los alumnos.