J. L. A.
La transformación logística que tiene en marcha El Musel se apoya sobre la ampliación en ejecución, que le permitirá atender buques de gran calado y tener mucha mayor línea de atraque, pero también sobre la futura Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA), sobre los nuevos accesos a la terminal y, también, sobre su importante red ferroviaria. La dársena gijonesa, que el año pasado movió el 11 por ciento de sus tráficos por vías, tiene el liderazgo nacional de tráfico ferroportuario.
La apuesta de El Musel por mantener sus conexiones ferroviarias es clara. El tren, con el que ya mueve parte de sus graneles sólidos hacia otras comunidades autónomas, es una garantía para la captación de nuevos tráficos. Un ejemplo son los de la papelera Ence, en Navia. Y será clave también si, finalmente, Fomento apoya el planteamiento de las cámaras de Comercio de la Ruta de la Plata para recuperar el ferrocarril. El Musel fue el primer puerto español en el que operó una compañía privada, Acciona, y el que más número de empresas concentra ahora: hasta seis. Pero el documento del plan especial de la ZALIA es claro al señalar, por ejemplo, que el acceso de Renfe por la zona norte del Puerto, a través del valle de Aboño, «plantea muchos problemas», mientras que el sur atraviesa una «zona semiurbana». También se dice que la línea de Feve «tiene un trazado antiguo y deficiente que dificulta el tráfico de mercancías».