POR CUCA ALONSO
Viene de la página 8
-Bien, estábamos con aquellos chavales del Campo Valdés...
-Fuimos creciendo y cada uno tomó su camino, así que nos dispersamos. Algunos se fueron a trabajar al extranjero, y hubo un año que al volver dos de ellos de Alemania se les ocurrió la idea de reunir a sus amigos de entonces. Fue en 1969 y celebramos el encuentro en El Cañaveral. Éramos 33, pero la historia no tuvo continuidad, hasta que Óscar Fernández Rivero, «peñes pardes»...
-¿Cómo?
-Sí, en Cimadevilla todos tenemos mote. Yo soy Emilio, «el negro». Entre Óscar y yo empezamos a maniobrar para juntarnos de nuevo y en 1976 conseguimos reunir al grupo en una cena anual, celebrada el primer sábado de marzo. Así lo mantuvimos hasta 2002, que lo dejamos; habían fallecido algunos y estábamos cansados. Ahora, al cumplirse 40 años de aquella primera reunión nos volveremos a encontrar. Sólo quedamos 18 de los 33 de 1969, pero hemos rescatado a algunos que no estuvieron entonces. Así que el próximo miércoles, 18 de noviembre, tenemos una nueva cita para almorzar, probablemente en «El Piano»; somos ya mayores y las cenas nos vienen grandes. Antes, a las 12.30 horas oiremos misa en la capilla de Los Remedios, para pedir por los amigos que ya no están entre nosotros.
-¿Forma usted parte, también, de la Asociación de Amigos de San Pedro?
-No, pero hay quienes piensan que sí, porque esta entidad me concedió una distinción, según ellos para agradecer mi labor en el barrio y la colaboración con la Residencia de Ancianos.
-¿En qué consiste dicha colaboración?
-En lo que haga falta, desde ser el chico de los recados, a ocuparme del papeleo, de los asuntos del banco... No es un trabajo difícil.
-¿Qué estima como la necesidad más urgente de Cimadevilla?
-La vigilancia. De noche, los taxis ya no quieren subir, entre otras razones porque se llena el suelo de cristales rotos. Hay gente mayor que puede necesitar un taxi, pero estos se quedan en la plazoleta de Pelayo y ni un paso más.
-Según su cuna debería ser pescador...
-Me gusta la pesca, pero la de caña desde el pedreru; chopas, furagañas, serrianos... O nada. Pescar supone una enorme felicidad, un relax completo.
-Se ha hablado mucho del «Alakrana», el barco retenido por los piratas somalíes...
-El primer día que un barco de guerra hunda a uno de los piratas, se acabó el problema. Es lo que alguien tendrá que hacer. Nosotros, ¿para qué queremos a los geos? No hay derecho a jugar con la suerte y vida de los trabajadores.
«No hay derecho a jugar con la suerte y la vida de unos trabajadores como los pescadores del "Alakrana"»