J. L. ARGÜELLES
La futura terminal de graneles sólidos de El Musel, que se hará en el muelle norte de la ampliación portuaria que se ejecuta al oeste del dique Príncipe de Asturias, se convertirá en una gran instalación para el transbordo internacional de minerales, según los objetivos estratégicos de la Autoridad Portuaria que preside Fernando Menéndez Rexach.
El Musel quiere que las principales empresas de los grandes productores y exportadores de carbón, desde Rusia hasta Colombia, trabajen con Gijón como puerto de referencia para transbordar graneles sólidos a terceros países que necesitan mineral para su industria siderúrgica y eléctrica. Es decir, el Puerto, que mantiene desde hace años el liderazgo español en el movimiento de minerales, quiere convertir su especialización en ese segmento de la actividad portuaria en uno de los instrumentos de apertura internacional.
El tamaño y las condiciones de nueva dársena que se construye al pie del Cabo Torres, donde también se instalará la terminal de graneles líquidos para la regasificadora adjudicada a Enagás, son un incentivo para que el Puerto saque aún más rendimiento a su larga experiencia en el manejo de graneles para la industria de su entorno: Arcelor, HC Energía o Tudela Veguín. El nuevo muelle norte del superpuerto asturiano tendrá una línea de atraque de 1.250 metros, medidas que permitarán la atención simultánea a los grandes graneleros; tampoco será un escollo el calado, que en esas aguas de El Musel llega a los 25 metros.
La actual EBHI (siglas de European Bulk Handling Instalation, S.A.), empresa constituida el 27 de febrero de 1991 para la explotación del terminal de sólidos gijonesa, movió el año pasado 14 millones de toneladas, aunque llegó alcanzar en 2005 los 16,8 millones, su cifrá récord. Pero las nuevas instalaciones del muelle norte están planteadas para un movimiento anual de 22 millones de toneladas, cifra que exige el cambio estratégico que tiene en marcha el Puerto para poder tener a pleno rendimiento las nuevas instalaciones. «No pensamos que podamos cubrir esa cifra con la industria del entorno», aseguró el director de El Musel, José Luis Díaz Rato, en una reciente conversación con este diario. Y añadió: «La ampliación se diseña para tres objetivos estratégicos: ser un "hub" de graneles sólidos, contenedores y mercancía general».
El Puerto, que tiene en Arcelor-Mittal su principal cliente, quiere que la siderurgia asturiana mantenga una pujanza que ha hecho de la EBHI la pieza fundamental de la mayor dársena asturiana. Pero sabe que debe captar nuevos clientes en el mercado internacional para rentabilizar las altas inversiones de la ampliación y del traslado de la terminal de graneles sólidos al muelle norte. La actual crisis ha tenido una importante incidencia en El Musel, como prueba la caída de tráficos a lo largo de este año, y muestra la necesidad de diversificar y ampliar clientela.
La "joya de la corona":
La empresa
La European Bulk Handling Instalation S.A. (EBHI) se constituyó en 1991 y entró en funcionamiento en el mes de abril de ese año. Está considerada la «joya de la corona» de El Musel, tanto por sus altos rendimientos como por sus beneficios. La Autoridad Portuaria de Gijón tiene clara mayoría en la EBHI, con el 68,2 por ciento, lo que le da el control de la gestión. También participan Arcelor (11 por ciento), Oligsa (10 por ciento), HC (5 por ciento) y Tudela Veguín (5 por ciento).
Emplazamiento
La EBHI está en el muelle Marcelino León, en El Musel, y dispone de tres grúas-pórtico para la descarga de la mecancía. El mineral desembarcado se transporta por tres cintas paralelas a la terminal de Oligsa, en Aboño, y a Arcelor, en Veriña. También se saca del puerto por camión y ferrocarril.
Los tráficos
Los graneles sólidos suponen el 87,84 por ciento de las mercancías que mueve El Musel. La EBHI movió en 1992, su primer ejercicio completo, 9,7 millones de toneladas, pero llegó a alcanzar los 16,8 millones de toneladas en 2005. La obra del superpuerto obliga a un planteamiento más ambicioso, para movimientos de 22 millones.
El carbón tiene numerosos y poderosos enemigos y es permanentemente cuestionado debido a las emisiones de CO2, pero algunos estudios, entre ellos los de la Asociación Española de la Industria Eléctrica (Unesa), indican que las centrales térmicas, principales clientes de El Musel junto a Arcelor-Mittal, tirarán del consumo del mineral hasta al menos el año 2030. El carbón es, además, el combustible con mayores reservas mundiales. En la foto, instalaciones de la terminal de graneles sólidos (EBHI) gijonesa, en el muelle Marcelino León.