J. L. A.
La crisis económica sigue pasando factura al principal puerto asturiano. El Musel movió el pasado mes de octubre un total de 910.882 toneladas, frente a 1.869.624 toneladas que gestionó en el mismo mes del año pasado. La comparación de ambas cifras supone que la caída de tráficos es del 51,28 por ciento, lo que indica que los muelles gijoneses están aún muy lejos de recuperar su normal actividad de los últimos años y que el cierre del actual ejercicio puede arrojar los peores datos de la última década.
Y es que el acumulado anual de tráficos (los movimientos desde el pasado 1 de enero hasta el 31 de octubre último) es un 33,76 por ciento inferior al registrado en las mismas fechas de 2008: los 11.118.632 millones de toneladas registrados este año, frente a los 16.786.569 millones de toneladas del año pasado; es decir, 5.667.937 millones de toneladas menos. Esta importante caída se explica por el fuerte descenso de los desembarcos de graneles sólidos para la industria eléctrica y Arcelor-Mittal, fundamentalmente carbón y mineral de hierro. A lo largo del año, las importaciones de minerales se han recortado en 5,3 millones de toneladas respecto a 2008, un año peor ya que los seis ejercicios anteriores. El Musel es más vulnerable que otros puertos españoles a los efectos de la crisis, por su especialización en la gestión de graneles sólidos y por su excesiva dependencia de Arcelor-Mittal y de la industria eléctrica.
Esa relación también se traslada a la mercancía general, donde los movimientos siderúrgicos han caído, por ejemplo, un 45,02 por ciento en el acumulado anual. El Musel mantiene, sin embargo, unos buenos registros con la mercancía contenedorizada, que creció el pasado octubre un 17,95 por ciento, y en los diez primeros meses de 2009, un 4,82 por ciento.
El mes de octubre tampoco ha sido bueno para los movimientos locales de graneles líquidos, un segmento de actividad portuaria con una caída del 34 por ciento. El acumulado anual aguanta mejor: la caída es del 10,54 por ciento.
El desplome de las importaciones de graneles sólidos llegan en el peor momento posible, con El Musel en el centro del debate político por el sobrecoste de su obra de ampliación, con muchas voces que cuestionan la gestión de un puerto necesitado de una transición serena hacia un modelo con mayor diversificación y peso estratégico.