C. JIMÉNEZ
Una nueva revolución industrial. Las técnicas de fabricación aditiva, una evolución del prototipado rápido que vio la luz en la década de los ochenta del siglo pasado, representan una oportunidad para el sector industrial de la región. Fruto de una investigación conjunta de la Universidad de Oviedo y la Fundación Prodintec se ha llegado a un modelo de fabricación que rompe las restricciones habituales del proceso de creación. «Consiste en ir eliminando capas sobre lo que la naturaleza nos ha dado. Es lo mismo que hacían los hombres de Atapuerca», explica Íñigo Felgueroso, coordinador del área de producción de la Fundación Prodintec.
Con este nuevo modelo, el diseñador ya no está obligado a atenerse a las condiciones de la maquinaria de fabricación de la pieza para realizar el diseño estructural de la misma sino que puede llevar su creatividad hasta límites insospechados conforme a una geometría tridimensional generada por ordenador.
Las ventajas son infinitas: permite avanzar en la personalización y customización de los productos, evita la dependencia de moldes y matrices, es útil para series cortas de fabricación y ofrece grandes posibilidades en la fabricación de material quirúrgico. Es el caso de la empresa Socinser, especializada en la fabricación de prótesis e implantes, que ayer presentó su proyecto empresarial presente ayer en la jornada organizada por el IUTA en el campus.
«La fabricación aditiva ofrece un valor añadido al diseño del producto», sostiene Ramón Rubio, profesor de Universidad e investigador adscrito al área de Expresión Gráfica en la Ingeniería. La investigación desarrollada junto a los técnicos de la Fundación Prodintec concluye que esta tecnología supone todo un reto de innovación para la empresas asturias. «Es un salto sorprendente que va a revolucionar los procesos industriales», subraya Íñigo Felgueroso. Se acabó la dependencia de moldes y utillaje, manda el diseño.